ACTIVIDADES 2007

RETIRO CON EL P. DARÍO BETANCOURT
  
Dentro de los actos programados para celebrar el décimo aniversario de la fundación de nuestra Casa de Castellón, debemos resaltar el Retiro que tuvo lugar los días 29 y 30 de septiembre, dirigido por el P. Darío Betancourt.

El retiro tuvo lugar en el hotel Jaime I de Castellón, con una asistencia de unas 150 personas, de las cuales 62 provenían de otras provincias como Madrid, Murcia, Alicante, Barcelona, etc.
El tema del retiro fue sobre “el discípulo”, el que aprende a vivir tal como le enseña su maestro, Jesús. El P. Darío, con toda la fuerza de su palabra, nos fue introduciendo en la práctica de lo que el discipulado nos está exigiendo en el día de hoy. La verdad es que caló en todos los asistentes, viéndose en la acogida y respuesta de toda la asamblea.

El ministerio de música lo llevó Marcelo, el cual hizo bailar a chicos y a grandes; fue una bendición del Señor. Impactaron también el testimonio de dos personas, una sanada del corazón y otra de un cáncer.

Tuvimos momentos de adoración, alabanza y Eucaristías, donde el Señor se derramó y el Padre Darío anunció diversas sanaciones. La eucaristía del domingo tuvo lugar, como ya es costumbre, en la Iglesia del Colegio de la Consolación, la cual se llenó por completo.

Damos gracias al Señor por todas las bendiciones recibidas y pedimos al Señor que el Padre Darío siga siendo instrumento de bendición para su pueblo.


 ASAMBLEA REGIONAL DE CATALUÑA 

Invitados por los Coordinadores regionales de la Renovación Carismática, dos hermanos de nuestra Comunidad dirigieron la Asamblea de Cataluña los días 6 y 7 de octubre. El lema que habían propuesto era: “¡Ánimo!, soy Yo. No temáis”. Así, pues, una vez presentada la figura de Jesús, de quien nos podemos fiar plenamente, se presentó el tema de los “miedos” que tanto nos alejan de la confianza que hay que tener en nuestro Dios; miedos, a la vez, que tanto nos cohíben frente a los compromisos que debemos tomar en favor de nuestros hermanos.


Hay que alabar y bendecir al Señor por la fuerza que el Espíritu pone en los corazones cuando se es llamado a proclamar el Reino de Dios. Nuestros hermanos dieron testimonio, a su regreso, de lo que el Señor había obrado en ellos, que, a parte de quitarles los miedos, les dio serenidad y unción para hablar de lo que la Asamblea necesitaba en esos momentos. Gloria al Señor.