UNA PALABRA PARA TI

"El Señor irá delante de ti. Él estará contigo, no te dejará ni te abandonará. No temas ni te acobardes". 
DEUTERONOMIO 31, 8 BCEE

Porque Dios no nos ha destinado al castigo, sino a obtener la salvación por medio de nuestro Señor Jesucristo, que murió por nosotros para que, despiertos o dormidos, vivamos con él. Por eso, animaos mutuamente y edificaos unos a otros, como ya lo hacéis.  
1 TESALONICENSES  5, 9-11 BCEE

"Yo soy simplemente como el burro que lleva a Jesús, y por eso Él sigue sanando a los enfermos".  

PADRE EMILIANO TARDIF
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INTENCIÓN UNIVERSAL DE ORACIÓN

La intención universal del apostolado de la oración del Santo Padre para el mes de JULIO

Intención para la evangelización: Rezar por los ancianos 
"Recemos por los ancianos que representan las raíces y la memoria de un pueblo, para que su experiencia y sabiduría ayude a los más jóvenes a mirar hacia el futuro con esperanza y responsabilidad". 
 
MISA POR LOS ENFERMOS
DÍA 8 DE JUNIO DE 2022
A LAS 18:00 HS
Celebra Padre José Marín 

REAPERTURA DE LA COMUNIDAD

ORACIÓN DE INTERCESIÓN Y 


ADORACIÓN AL SANTÍSIMO



Días JUEVES - 20.00hs a 21.30hs


ALABANZA, ADORACION Y


 FORMACIÓN


Días Miércoles 18hs a 19.45hs
 

TELÉFONO DE LA ORACIÓN:

(34) 964 20 18 18

Los días domingo, lunes, martes, jueves y viernes de 19.45hs a 21.45hs y miércoles de 16hs a 18hs, un hermano estando en presencia de Jesús Sacramentado, te escucha y ora contigo. 


ESCUELA DE EVANGELIZACIÓN

SAN JUAN XXIII

Proximamente se anunciaran las fechas de los cursos a impartir


CELEBRACIÓN DE LOS 25 AÑOS 






25 de marzo de 2022

ACTO DE CONSAGRACIÓN AL CORAZÓN INMACULADO DE MARÍA


            Oh María, Madre de Dios y Madre nuestra, nosotros, en esta hora de tribulación, recurrimos a ti. Tú eres nuestra Madre, nos amas y nos conoces, nada de lo que nos preocupa se te oculta. Madre de misericordia, muchas veces hemos experimentado tu ternura providente, tu presencia que nos devuelve la paz, porque tú siempre nos llevas a Jesús, Príncipe de la paz.

             Nosotros hemos perdido la senda de la paz. Hemos olvidado la lección de las tragedias del siglo pasado, el sacrificio de millones de caídos en las guerras mundiales. Hemos desatendido los compromisos asumidos como Comunidad de Naciones y estamos traicionando los sueños de paz de los pueblos y las esperanzas de los jóvenes. Nos hemos enfermado de avidez, nos hemos encerrado en intereses nacionalistas, nos hemos dejado endurecer por la indiferencia y paralizar por el egoísmo. Hemos preferido ignorar a Dios, convivir con nuestras falsedades, alimentar la agresividad, suprimir vidas y acumular armas, olvidándonos de que somos custodios de nuestro prójimo y de nuestra casa común. Hemos destrozado con la guerra el jardín de la tierra, hemos herido con el pecado el corazón de nuestro Padre, que nos quiere hermanos y hermanas. Nos hemos vuelto indiferentes a todos y a todo, menos a nosotros mismos. Y con vergüenza decimos: perdónanos, Señor.

             En la miseria del pecado, en nuestros cansancios y fragilidades, en el misterio de la iniquidad del mal y de la guerra, tú, Madre Santa, nos recuerdas que Dios no nos abandona, sino que continúa mirándonos con amor, deseoso de perdonarnos y levantarnos de nuevo. Es Él quien te ha entregado a nosotros y ha puesto en tu Corazón inmaculado un refugio para la Iglesia y para la humanidad. Por su bondad divina estás con nosotros, e incluso en las vicisitudes más adversas de la historia nos conduces con ternura.

             Por eso recurrimos a ti, llamamos a la puerta de tu Corazón, nosotros, tus hijos queridos que no te cansas jamás de visitar e invitar a la conversión. En esta hora oscura, ven a socorrernos y consolarnos. Repite a cada uno de nosotros: “¿Acaso no estoy yo aquí, que soy tu Madre?”. Tú sabes cómo desatar los enredos de nuestro corazón y los nudos de nuestro tiempo. Ponemos nuestra confianza en ti. Estamos seguros de que tú, sobre todo en estos momentos de prueba, no desprecias nuestras súplicas y acudes en nuestro auxilio.

             Así lo hiciste en Caná de Galilea, cuando apresuraste la hora de la intervención de Jesús e introdujiste su primer signo en el mundo. Cuando la fiesta se había convertido en tristeza le dijiste: «No tienen vino» (Jn 2,3). Repíteselo otra vez a Dios, oh Madre, porque hoy hemos terminado el vino de la esperanza, se ha desvanecido la alegría, se ha aguado la fraternidad. Hemos perdido la humanidad, hemos estropeado la paz. Nos hemos vuelto capaces de todo tipo de violencia y destrucción. Necesitamos urgentemente tu ayuda materna.

             Acoge, oh Madre, nuestra súplica.

             Tú, estrella del mar, no nos dejes naufragar en la tormenta de la guerra.

             Tú, arca de la nueva alianza, inspira proyectos y caminos de reconciliación.

             Tú, “tierra del Cielo”, vuelve a traer la armonía de Dios al mundo.

             Extingue el odio, aplaca la venganza, enséñanos a perdonar.

             Líbranos de la guerra, preserva al mundo de la amenaza nuclear.

             Reina del Rosario, despierta en nosotros la necesidad de orar y de amar.

             Reina de la familia humana, muestra a los pueblos la senda de la fraternidad.

             Reina de la paz, obtén para el mundo la paz.

             Que tu llanto, oh Madre, conmueva nuestros corazones endurecidos. Que las lágrimas que has derramado por nosotros hagan florecer este valle que nuestro odio ha secado. Y mientras el ruido de las armas no enmudece, que tu oración nos disponga a la paz. Que tus manos maternas acaricien a los que sufren y huyen bajo el peso de las bombas. Que tu abrazo materno consuele a los que se ven obligados a dejar sus hogares y su país. Que tu Corazón afligido nos mueva a la compasión, nos impulse a abrir puertas y a hacernos cargo de la humanidad herida y descartada.

             Santa Madre de Dios, mientras estabas al pie de la cruz, Jesús, viendo al discípulo junto a ti, te dijo: «Ahí tienes a tu hijo» (Jn 19,26), y así nos encomendó a ti. Después dijo al discípulo, a cada uno de nosotros: «Ahí tienes a tu madre» (v. 27). Madre, queremos acogerte ahora en nuestra vida y en nuestra historia. En esta hora la humanidad, agotada y abrumada, está contigo al pie de la cruz. Y necesita encomendarse a ti, consagrarse a Cristo a través de ti. El pueblo ucraniano y el pueblo ruso, que te veneran con amor, recurren a ti, mientras tu Corazón palpita por ellos y por todos los pueblos diezmados a causa de la guerra, el hambre, las injusticias y la miseria.

             Por eso, Madre de Dios y nuestra, nosotros solemnemente encomendamos y consagramos a tu Corazón inmaculado nuestras personas, la Iglesia y la humanidad entera, de manera especial Rusia y Ucrania. Acoge este acto nuestro que realizamos con confianza y amor, haz que cese la guerra, provee al mundo de paz. El “sí” que brotó de tu Corazón abrió las puertas de la historia al Príncipe de la paz; confiamos que, por medio de tu Corazón, la paz llegará. A ti, pues, te consagramos el futuro de toda la familia humana, las necesidades y las aspiraciones de los pueblos, las angustias y las esperanzas del mundo.

             Que a través de ti la divina Misericordia se derrame sobre la tierra, y el dulce latido de la paz vuelva a marcar nuestras jornadas. Mujer del sí, sobre la que descendió el Espíritu Santo, vuelve a traernos la armonía de Dios. Tú que eres “fuente viva de esperanza”, disipa la sequedad de nuestros corazones. Tú que has tejido la humanidad de Jesús, haz de nosotros constructores de comunión. Tú que has recorrido nuestros caminos, guíanos por sendas de paz. Amén.



ENCUENTRO DE COMUNIDADES

de los SIERVOS DE CRISTO VIVO

(de Madrid, Valencia, Rebate y Castellón)

Lugar: seminario Mater Dei, Castellón

Fecha: 16 y 17 de octubre 2021




Jueves 5 de agosto a las 17hs






GUÍA DE ORACIÓN
Por la erradicación de la pandemia COVID-19




“CONSAGRACIÓN AL CORAZÓN DE JESÚS”

“Te saludamos, Corazón admirable de Jesús,
te alabamos, te bendecimos, te glorificamos.
Te damos gracias, te ofrecemos nuestro corazón,
te lo entregamos y consagramos.
Recíbelo y poséelo entero;
Purifícalo, ilumínalo y santifícalo,
A fin de que vivas y reines en él perpetuamente.
Amén”.


MUY IMPORTANTE
EL PODER DE LA ADORACIÓN A JESÚS EUCARISTÍA

Hermano. PAZ Y BIEN.

¡Aleluya! Tenemos un gran tesoro en la Iglesia Católica y no siempre lo sabemos aprovechar. Ese tesoro es Jesús sacramentado y que nosotros nos podamos acercar a Él en adoración. Es Jesús que está vivo y está presente realmente en la Hostia Santa, como fuente de vida y de bendición para todo aquél que se le acerca. (Sigue leyendo; es muy importante)



SI NECESITAS QUE OREN POR TI, PUEDES ESCRIBIR A:



DIRECCIÓN ELECTRÓNICA DE NUESTRA COMUNIDAD:

siervoscas@gmail.com