|
La
enseñanza en los grupos de la R. C.
Continuación
Por Serafín Gancedo,
CMF
III. ORIENTACIONES PARA EL DESARROLLO DEL TEMA
En este tercer apartado quiero tocar un
aspecto que suele desatenderse, quizás porque se da por sabido.
Pero por mi experiencia en los contactos con los grupos veo que es en
lo que más se falla, y por tanto de lo que más necesitan
los encargados de enseñar.
Por falta de cultura o de orientación
o de práctica, son muchos los que no saben desarrollar un tema.
A veces hermanos que oran, que leen la Biblia, que escuchan al Señor,
que incluso saben o sienten o intuyen lo que tienen que decir, pero que
no saben decirlo. A tales hermanos van destinadas las siguientes orientaciones.
Hay quienes por disposición natural o por gracia del Señor,
aun sin estudios, saben hablar y no las necesitan. Yo doy gracias a Dios
por ellos y les pido que disculpen estas orientaciones técnicas,
que parecen tan poco carismáticas, pero que ayudarán a otros
hermanos.
Vayan por delante unas palabras de Pablo
VI: "Las técnicas de evangelización son buenas, pero
ni las más perfeccionadas podrían reemplazar la acción
discreta del Espíritu. La preparación más refinada
del evangelizador no consigue absolutamente nada sin él. Sin él,
la dialéctica más convincente es impotente sobre el espíritu
de los hombres. Sin él, los esquemas más elaborados sobre
bases sociológicas o sicológicas se revelan pronto desprovistos
de todo valor" (EN VII, 75).
Por fe y por convicción me adhiero
plenamente a estas palabras. No las olvidemos. Si ahora me detengo en
las técnicas, no es porque sea lo principal, sino ?porque es lo
más desconocido y descuidado.
Para hacerla más asequible, me
pongo en la situación del hermano que quiere preparar un tema y
se sienta ante su mesa de trabajo. ¿Qué hacer? Que se vaya
formulando a sí mismo las siguientes preguntas. Le aconsejo que
las escriba, las tenga delante y las responda por escrito durante una
temporada, hasta que adquiera hábito de hacerla como por instinto
sin necesidad de escribir. He aquí las preguntas y unas orientaciones
para las respuestas.
1. ¿CUAL ES EL TEMA EXACTO QUE DEBO DESARROLLAR?
Hay que centrarlo y formularlo con exactitud,
separándolo bien de temas parecidos o relacionados con él.
Por extraño que parezca, a veces no se habla del tema propuesto,
sino de otro parecido o próximo. Hasta en ocasiones solemnes me
he encontrado con personas famosas, llamadas expresamente para desarrollar
un tema, que han hablado al margen del tema que se les había asignado.
Un mismo tema puede presentar aspectos
distintos. Si no nos señalan alguno concreto, elegimos nosotros,
pero si lo señalan, hay que hablar de ése y no de otro.
Ejemplo: si el tema es "Sacramento de la reconciliación",
debo concretar el aspecto: historia, necesidad, disposiciones para recibirlo,
teología de la reconciliación, frutos que produce, etc.
Comencemos, pues, enterándonos
exactamente de qué tenemos que hablar.
2. ¿A QUIENES VOY A HABLAR?
No basta hablar "ante" alguien,
hay que hablar "a" alguien: dirigirse a él, conversar
con él. Hablar ante alguien puede hacerse con un discurso preparado
en el despacho para oyentes desconocidos y que luego se suelta como si
éstos no existieran.
Sentado ante mi mesa de trabajo, pensaré
qué oyentes voy a tener: su edad, su formación, su cultura,
su mentalidad, sus necesidades, sus ideales, el grado de su compromiso
cristiano, su situación actual concreta como grupo. De este modo
les hablaré de lo que les interesa, se entablará una comunicación,
estaremos conversando, aunque ellos lo hagan en silencio. ¿Será
demasiado afirmar que muchas predicaciones no interesan a nadie, incluso
que ni siquiera atraen la atención, porque se pronuncian "ante"
un auditorio cuya situación e intereses prácticamente se
ignoran? Vienen a responder a preguntas que nadie se plantea.
Una última cuestión sobre
los oyentes, que no conviene olvidar es ver si presentan algún
especial problema respecto del tema, pues en caso afirmativo habrá
que cuidar el enfoque y la expresión: a veces afrontándolo
con claridad y valentía; a veces aludiéndolo con delicadeza;
a veces eludiéndolo con prudencia. El mismo Señor que nos
manda: "Sea vuestro lenguaje: sí, sí; no, no"
(Mt 5, 37), nos manda también: "Sed prudentes como las serpientes"
(Mt 10, 16).
3. ¿QUE ME PROPONGO CONSEGUIR
AL DESARROLLAR ESTE TEMA?
El objetivo de una predicación
nunca es "hablar del tema". Eso será un medio para lograr
el objetivo. Quien es fértil en ideas y está dotado de palabra
fácil sucumbe con frecuencia a la tentación de hablar por
hablar o de ir simplemente a llenar el tiempo asignado, sin preguntarse
qué es lo que pretende conseguir con su actuación.
Los objetivos de una predicación
pueden reducirse a cuatro:
1º - Explicar algo,
para que se ENTIENDA. Por ejemplo: qué es orar. Se trata de presentar,
descifrar, aclarar el contenido de un concepto, de una verdad, de la formulación
de un misterio cristiano, etc., para que los oyentes lo entiendan, sepan
el significado, tengan idea clara.
2° - Probar una verdad,
para CONVENCER. Por ejemplo: Por qué necesitamos la oración...
Ahora se dan razones con las que se demuestre que una verdad es cierta
y los oyentes queden convencidos de ello, y puedan decir:
"Pues es cierto, estoy de acuerdo, tienes razón".
3° - Ponderar el
valor de un motivo, para HACER SENTIR. Por ejemplo: ¡Qué
necesario es orar!... Se van presentando los valores o aspectos más
adecuados para que el auditorio ame, odie, admire, se alegre, etc.
4° - Persuadir, para
que se ACTUE. Por ejemplo: que oren... Se trata no sólo de que
sienta, sino de que la voluntad tome una decisión, se decida a
hacer algo
5° - Frecuentemente en un mismo discurso
se pretenden varios de estos objetivos. Por ejemplo: que entiendan y se
convenzan, o que se convenzan, sientan y actúen.
Insisto en que el catequista se plantee
de modo especial esta pregunta antes de preparar el tema, se la responda
por escrito y la tenga delante durante la preparación. Es clave
para un desarrollo adecuado.
4. ¿COMO LO CONSEGUIRE?
El hermano sigue en su mesa de trabajo.
Ya conoce el tema exacto, conoce al auditorio y conoce el objetivo que
pretende conseguir. Ahora se plantea la pregunta más práctica,
la pregunta cuya respuesta más nos interesa. Generalmente buscamos
recetas que, aplicadas, den resultado mágico. No las hay o al menos
no las conozco. Me limito a unas observaciones de sentido común,
que irán dando fruto a medida que nos vayamos ejercitando.
4.1. Búsqueda de materiales.
Antes de hablar o escribir hay que disponer
de materia o asunto sobre que hacerlo. Por eso la primera tarea es buscar
materiales. ¿Cómo?
No estará de más comenzar pidiendo luz al Señor,
que es el que tiene planes de salvación.
Recordar lo que se sepa o se haya oído sobre el tema.
Leer algo sobre el mismo: BIBLIA, diccionarios
bíblicos o teológicos, catecismos, otros libros, revistas...
para ver ideas, enfoques, aspectos.
Reflexionar sobre el tema. Puede hacerse
tratando de responder a preguntas: qué, por qué, para qué,
dónde, cómo, cuándo, cuánto, con qué
medios... Vamos anotando todo lo que se nos ocurra como respuesta. Si
en alguna pregunta no se nos ocurre nada, pasemos adelante sin preocuparnos.
También pueden considerarse aspectos que presenta el tema, cosas
iguales o parecidas, cosas contrarias, ejemplos, testimonios, citas. En
algunos aspectos nos detendremos más adelante.
Situaciones de la vida a que puede aplicarse.
Todo el material que hallemos mediante estos recursos, lo vamos anotando
sin preocuparnos, por el momento, de la organización.
4.2. Selección de materiales
Por la abundancia de material encontrado
o por quedar fuera del tema exacto o por otras razones, fácilmente
debemos seleccionar. En este caso, ¿qué tomamos y qué
dejamos?
Unos criterios de selección:
El objetivo que nos proponemos. Se escoge
lo más conducente a dicho objetivo, y se deja lo que parezca menos
eficaz y oportuno para su consecución.
El tiempo disponible. Nos obligará
a quedarnos con lo principal y omitir cosas secundarias aunque pudieran
estar bien.
El tipo de oyentes. No se escoge lo mismo
para un auditorio de niños que de adultos, de cristianos comprometidos
que de cristianos superficiales, de carismáticos veteranos que
de nuevos...
La situación concreta o el momento
que atraviesa el grupo.
En general y en igualdad de circunstancias:
lo más eficaz y práctico, lo más digno y noble, lo
menos conocido, lo más positivo, lo más animado y estimulante.
4.3. Organización de la
materia
Ya tenemos reunidos los materiales y
seleccionados los que vamos a emplear. Es el momento de ordenarlos y relacionarlos
entre sí. La piedra, la arena, el agua, el cemento, la grava que
entran en la construcción de un edificio tienen que mezclarse y
combinarse entre sí de modo adecuado siguiendo unos planos, no
se van soltando aisladamente de cualquier manera.
¿Cómo se organiza? No hay
receta universal. Podemos distinguir tres partes en un desarrollo:
la. Introducción o entrada.
Muy breve. En ella puede enunciarse el
tema, apuntar la razón existente para hablar del mismo, conectarlo
con el tema del día anterior, lo cual sirve también de repaso;
valorarlo, o sea, decir que es práctico o necesario o muy importante...
; exponer la situación de los oyentes respecto del mismo.
Ejemplo: Vamos a dedicar la catequesis
de hoy a un elemento habitual de nuestras reuniones: el canto. Es importante,
porque del canto depende a veces que nuestra oración sea libre,
alegre, fluida, coherente y cálida, o que resulte pesada, falta
de ritmo. Notamos en el grupo que con alguna frecuencia se piden cánticos
que en vez de ayudar, estorban y perturban la oración.
2a. Cuerpo.
Señalo tres maneras posibles de
proceder:
1) Ir comentando uno o varios textos
bíblicos, expresamente escogidos para desarrollar lo que nos proponemos.
Ejemplos: para hablar de los carismas
en un recorrido rápido, puede seguirse el pasaje de 1 Cor 12, 4-11.
Para desarrollar el tema de Jesús Señor sirven textos como
Hch 2, 36; Filp 2, 5-11 y Rom 14, 7-9. Para dar una visión de la
comunidad cristiana se presta muy bien Hch 2, 42-47, y para ver lo que
implica la vida comunitaria, Rom 12, 3-13.
2) Recoger el contenido de la enseñanza
en una frase, y luego ir desentrañando cada uno de sus elementos.
Ejemplos: puede explicar lo que es un
equipo de dirigentes siguiendo los puntos enumerados y numerados en el
siguiente párrafo: "Es 1) una comunión 2) de personas
maduras, 3) que en clima 4) de entrega comprometida a Cristo y a los hermanos,
5) de confianza, 6) de amor, 7) de humildad 8) y de muchísima oración,
9) trata cada día 10) de ver qué quiere Dios del grupo y
11) de animarlo a caminar sin descanso por los caminos del Señor".
En el texto siguiente se recogen los
elementos básicos de una asamblea de oración carismática:
"Es 1) una asamblea eclesial, 2) convocada en torno a Cristo Señor
y Salvador, 3) guiada por el Espíritu Santo, 4) desarrollada en
una oración comunitaria. 5) preferentemente de alabanza y acción
de gracias, 6) hecha con toda la persona: cuerpo y alma, 7) potenciada
en el canto, 8) interiorizada en el silencio, 9) basada en la Palabra
de Dios, 10) iluminada y alimentada por la instrucción unciosa,
11) alentada por el testimonio, 12) bendecida con los dones, frutos y
carismas del Espíritu, 13) y amparada bajo la protección
maternal de María, la gran carismática".
3) Escoger algunos aspectos del tema para
ir comentándolos. He aquí algunos:
- Noción, idea,
es decir, explicar en qué consiste algo. Por ejemplo: el ecumenismo,
la conversión, la alabanza, la efusión del Espíritu.
Con mucha frecuencia este aspecto puede constituir un primer apartado
de la enseñanza.
- Valoración.
Consiste en exponer o probar lo importante, necesario, excelente, fundamental,
etc., que es una cosa. Por ejemplo: se puede dar una enseñanza
sobre las excelencias de la alabanza o la necesidad de la oración.
- El hecho. Hay temas
que se prestan a apoyarse en la realidad, en los hechos. Es un buen comienzo,
porque se parte de lo concreto, que es lo que más atrae la atención.
Ejemplos: en el tema de la conversión podemos partir del hecho
de que todos somos pecadores: soberbia, lujuria, pereza, ira, violencia,
irresponsabilidad... En el tema de la curación, partimos del hecho
de que estamos enfermos: cáncer, reuma, hepatitis, artrosis, complejos,
miedos, agresividades. En ecumenismo, partimos de las divisiones: en la
familia, en la empresa, en la sociedad, en la Iglesia ...
- Clases, tipos. Así, en el tema de la oración
distinguimos oración de alabanza, de perdón, de adoración,
de acción de gracias, de confianza... Al hablar de las enfermedades
suelen distinguirse: enfermedad física, psíquica, moral
o pecado y de influencia diabólica. En una enseñanza sobre
los salmos, distinguimos salmos de alabanza, de súplica, de confianza,
salmos reales, sapienciales...
- Partes, elementos, cualidades, características. Es un aspecto
riquísimo para el desarrollo de un tema. Ejemplos: la oración
eficaz tiene, según la Biblia, las siguientes características:
es humilde (Lc 18, 10-14; Mt 6, 5-6), confiada (Mt 6, 8), perseverante
(Lc 11, 5-8;18, 1-8), hecha con fe (Mt 21, 22), en nombre de Jesús
(Mt 18, 19-20; Jn 14, 13-14)...
Partes que pueden distinguirse en la Eucaristía: ritos iniciales,
liturgia de la Palabra, liturgia eucarística, ritos finales.
Cualidades de un buen testimonio: breve, concreto, discernido, centrado
en la acción de Dios y que responda al tema que se pretende ilustrar
o reforzar.
- Efectos. Así, del bautismo en el Espíritu:
encuentro personal con Cristo, sed de oración, amor a la Palabra
de Dios, descubrimiento de la comunidad, gozo, etc. Del pecado venial
deliberado y frecuente: nos priva de muchas gracias actuales, disminuye
el fervor de la caridad, aumenta las dificultades para practicar la virtud,
predispone para el pecado mortal...
- Actitudes. Posturas que se adoptan o se pueden o deben
adoptar ante algo.
Ejemplos: ante el hecho de que Dios nos ama respondemos creyendo en ese
amor, dándole gracias por él, dejándonos amar de
él, entregándonos a su servicio.
Actitudes ante dones y carismas: no temerlos, no sobrevalorarlos, apreciarlos,
abrirnos a ellos, desearlos, pedirlos, aceptarlos y usarlos.
Ante la Palabra de Dios: fe, humildad, gratitud, compromiso...
- Medios, recursos. Pasos para lograr alguna cosa. Responden
a la pregunta ¿cómo?
Medios para el cultivo de la vida cristiana: sacramentos, oración,
dirección espiritual, grupos, compromiso de servicio...
Medios para que crezca un grupo carismático: asistencia fiel, actitud
perenne de conversión, oración personal, humildad, reconciliación
fraterna, grupos de profundización...
- Aplicaciones, es decir, personas o sectores de la sociedad,
zonas de nuestro ser o de nuestra actividad, etapas de la vida a que puede
aplicarse el tema.
Ejemplos: en tema del Señorío
de Jesús podemos considerar a Jesús como Señor de
nuestra mente, de nuestro corazón, de nuestro tiempo, de nuestra
familia, de nuestro dinero, de nuestras relaciones...
Hablando de la oración continua, podemos aplicarla a diversas situaciones:
orar con el periódico, con la naturaleza, en la enfermedad, en
los viajes...
Termino advirtiendo que no todos los temas se presentan a todos estos
aspectos. Y, desde luego, no pretendamos hablar de todos. Para una enseñanza
nos bastará elegir dos o tres, y a veces uno solo.
3a. Conclusión
Muy breve. Consiste en sacar la lección
principal que se deriva del desarrollo o en resumir el tema en pocas palabras.
4.4. Expresión concreta
Y llegamos a la forma de presentar el
tema: con estas palabras concretas, con estas oraciones gramaticales,
con estas comparaciones, con este tono psíquico. No despreciemos
la forma; es lo que realza o rebaja al contenido. Un buen contenido puede
quedar estirilizado o mediatizado por una mala forma, y un contenido pobre
puede resultar prestigiado y dinamizado por una buena forma.
Así pues, ¿cómo decir las cosas para que logren impresionar
y ser eficaces? Voy a referirme a tres puntos importantes:
1º - Sensibilizar las ideas.
Es un principio fundamental que no debemos
olvidar nunca. Las ideas abstractas no interesan, ni logran atraer, y
menos mantener la atención. Hablar en abstracto es condenarse a
la ineficacia y condenar al auditorio al aburrimiento. Y, por desgracia,
es defecto frecuentísimo en nuestras predicaciones. Empeñémonos
en presentar las ideas revestidas de un lenguaje sensible. He aquí
algunos recursos para ello.
- Concretar.
Es presentar realizada en uno o varios casos concretos y particulares
la idea abstracta y universal. Ejemplos:
Abstracto: No os preocupéis,
que la preocupación es inútil. Quien os ha dado lo más,
os dará lo menos. Quien cuida de lo pequeño, cuidará
de lo importante.
Concreto: "No andéis preocupados por vuestra
vida, qué comeréis, ni por vuestro cuerpo, con qué
os vestiréis... “(Mt 6, 25-31).
Abstracto: Sois escrupulosos en cosas pequeñas
y dejáis de cumplir las grandes.
Concreto: "Pagáis el diezmo de la menta,
del aneto y del comino, y descuidáis lo más importante de
la Ley: la justicia, la misericordia y la fe" (Mt 23, 23).
- Desentrañar.
Consiste en explicar los ingredientes contenidos en una idea o en un hecho
concreto y más adecuados al aspecto que se quiere destacar, para
hacerla más impresionante. Ejemplos:
Sin desentrañar: Es difícil vivir en comunidad.
Desentrañado: Vivir en comunidad es un sueño
del hombre, pero de difícil realización. Supone convivir
con caracteres que no nos van, dialogar con quienes tienen ideas opuestas
a las nuestras, ceder en cosas que para nosotros eran intocables, hablar
cuando tienes ganas de callar y callar cuando tienes ganas de hablar...
Sin desentrañar: Es hermoso vivir en comunidad.
Desentrañado: Vivir en comunidad es una gracia
de Dios. Tenemos con quién compartir, podemos orar juntos, en las
penas nos consuelan, en la enfermedad nos cuidan, en las crisis nos arropan
y animan...
- Visualizar.
Es presentar las ideas pintadas y escenificadas como si se estuvieran
viendo. Ejemplo:
Sin visualizar: En la acogida del hijo pródigo,
Jesús podía haber dicho: El Padre lo recibió contento
y celebró una fiesta.
Visualizado: "Estando él todavía lejos,
lo vio su Padre, y, conmovido, corrió, se echó a su cuello
y lo besó efusivamente... “(Lc 15, 20).
- Teatralizar.
Consiste en presentar a las personas hablando en lo que se llama estilo
directo, poniendo en su boca las palabras textuales que dicen o piensan,
en vez de referirlas a través de un narrador. Ejemplo:
Sin teatralizar: El hijo reconoció haber pecado
contra el cielo y contra su padre, y no merecer llamarse hijo; pero el
padre mandó a los siervos que trajeran el mejor vestido...
Teatralizado: "El hijo le dijo: 'Padre, he pecado
contra el cielo y contra ti; ya no merezco ser llamado hijo tuyo'. Pero
el padre dijo a sus siervos: 'Traed aprisa el mejor vestido y vestidle,
ponedle un anillo... " (Lc 15, 21-22).
- Comparar.
Es relacionar el hecho o la verdad de
que hablamos con otra cosa mayor, menor o parecida, para aclarar, probar
o hacer sentir la primera.
Ejemplo: San Antonio Ma Claret dice que
al comenzar sus misiones nunca hacía frente a los vicios y errores,
para que los malos no se molestasen, sino que procedía con amor,
dulzura, caridad, y todos se iban convirtiendo. Y emplea esta comparación:
me porto como quien cuece caracoles, que los pone en agua fría
para que saquen su cuerpo de la cáscara y los calienta a fuego
lento, con lo que los caracoles insensiblemente se van cociendo; si los
echase sin más en agua caliente, se recogerían en su concha
y no podrían sacarse.
- Narrar.
Se trata de reforzar o ilustrar lo que decimos con algún relato,
real o imaginario: una anécdota, un suceso, una parábola,
una fábula... Las parábolas abundan en el evangelio. Conviene
ser sobrio, sin distraer del tema la atención de los oyentes con
pormenores secundarios. Está dotado de especial fuerza el relato
de hechos en los que uno mismo ha intervenido.
2° Graficismo y movimiento
Son dos aspectos que se refieren al estilo, a la expresión última
de las ideas. Detenerse en ellos desborda mi propósito. Sólo
advierto que el estilo debe estar lleno de colorido, de vida, de imágenes,
de concretos; aunque sin recargar. Que el ritmo sea cambiante, con predominio
de las frases breves, con contrastes, cortes bruscos, exclamaciones, interrogaciones,
supresión de giros y partículas de enlace lógico;
"porque, pues, sin embargo, no obstante, por consiguiente ... ",
que al redondear las ideas matan las aristas y restan vigor y agilidad
a la expresión.
Como ejemplos, recuérdense palabras de Jesús tan gráficas
como: "Deja a los muertos que entierren a sus muertos"; "más
le valiera no haber nacido", "quien quiera salvar su vida, la
perderá, pero quien pierda su vida por mí, la encontrará";
“si tu mano o tu pie te es ocasión de pecado, córtatelo
y arrójalo de ti; más te vale entrar en la vida manco o
cojo que, con las dos manos o los dos pies ser arrojado en el fuego eterno";
"es más fácil que un camello entre por el ojo de una
aguja, que el que un rico entre en el Reino de los cielos"; "hipócrita,
saca primero la viga de tu ojo, y entonces podrás ver para sacar
la brizna que hay en el ojo de tu hermano" ... O el discurso recogido
en Mt 23, 13-39.
3° Tono psíquico
Es la actitud psicológica, interior, con que se habla. Hay variedad
de tonos: agresivo, conciliador, lírico, irónico, humorístico...
Cada persona, por instinto, tiende a un tono propio, donde se encuentra
más a gusto y se desenvuelve mejor.
Me limito a insistir en que eliminemos el tono agresivo y autosuficiente,
y en que hablemos con la unción y el calor que nacen del convencimiento,
de la propia vivencia, del amor y de la fuerza del Espíritu.
5. ESCUELA DE FORMADORES
He llegado al final de mi intento al redactar estas páginas. He
procurado ser sencillo y práctico. A pesar de ello no quiero caer
en la ingenuidad de pensar que están resueltos los problemas de
la enseñanza en los grupos. Queda el largo camino del aprendizaje
y del entrenamiento personal, que suponen trabajo, constancia y paciencia.
Un óptimo sistema para que todo esto se convierta en realidad es
la creación, donde sea posible, -y ojalá lo fuera en todos
los grupos- de lo que, con un título demasiado ambicioso, llamaría
Escuela de Formadores.
En nuestro grupo EMAUS, de Gijón, hemos intentado un ensayo muy
elemental de dicha escuela, que funcionó durante tres cursos, del
78 al 81, y, tras otros tres cursos de interrupción, la hemos restablecido
en el presente. Me limito a exponer en unas líneas nuestra sencilla
experiencia.
Nos reunimos durante una hora semanal de clase. Algunos años hemos
podido celebrar la Eucaristía antes o después. En esa hora
de clase aclaramos y profundizamos temas, explicamos y ejemplificamos
algún aspecto de los que se recogen en la parte tercera de este
escrito, se señala a los alumnos una tarea para trabajo personal
durante la semana: se les da una idea para que la concreten o la desentrañen,
se les pide que aporten aspectos posibles sobre un tema o que preparen
un esquema bien organizado, y, desde luego, se les asigna un tema para
que lo traigan desarrollado. En cada clase uno o varios de los alumnos
leen su trabajo y todos lo vamos comentando y haciendo observaciones sobre
los logros y los fallos. Con estos comentarios y observaciones el interesado
reelabora el tema para clases sucesivas, lo vuelve a leer y recibe de
nuevo las opiniones de los demás. Todo en un clima de paz, sinceridad
y confianza, con la conciencia de que no vamos a deslumbrar ni a ser aplaudidos
o adulados, sino a aprender, precisamente porque no sabemos.
Cuando un hermano ha conseguido presentar aceptablemente un tema, se le
considera preparado para impartirlo oportunamente como enseñanza
en la asamblea de oración.
Puedo dar fe de que este sistema nos ayuda a profundizar en la Renovación
Carismática y en la vida cristiana y de que ha servido de hecho
a un grupo de seglares para aprender a desarrollar un tema con dignidad,
a veces notable. Y lo que en un grupo dio resultados, puede darlos en
otros grupos.
Psicología
y pastoral juvenil
Por Juan Manuel Martín-Moreno, S.I.
1. TIPOLOGIA JUVENIL Y PASTORAL
DIFERENCIADA
Uno de los principales obstáculos que podemos encontrarnos en la
pastoral juvenil es el considerar a los jóvenes como un grupo uniforme
e indiferenciado, con una misma psicología, o con unos valores
o un estilo de vida común.
Cuando se generaliza facilonamente diciendo: "Los jóvenes
de hoy son así o asa", me pregunto inmediatamente: "¿Cuáles?"
¿Los guerrilleros de Cristo Rey, los ecologistas, los del Opus
Dei, los macarras de la discoteca? Tarea bien difícil meter a todos
estos jóvenes en un mismo casillero, y por tanto tarea difícil
la de articular una misma pastoral para psicologías tan diversas.
Un compañero mío esbozó en un artículo una
tipología juvenil, agrupando a los distintos tipos de jóvenes
en doce casilleros, que podrían últimamente reducirse a
tres, según predomine en ellos alguna de las tres dimensiones de
la persona: el ello, el súper yo o el yo, o dicho de otra manera,
el niño, el padre o el adulto que hay dentro de cada uno de nosotros.
(J.M. Fernández Martos, "Tipología de los jóvenes
... ", Sal Terrae, febrero 1980, pp. 95-111).
a) Jóvenes en los que predomina el "niño"
El niño, o ello, designa en el psicoanálisis la fuerza impulsiva
que subyace a todas nuestras búsquedas y nuestros rechazos. Fuente
de vida, de creatividad, de alegría. Expresividad y espontaneidad;
encanto y transparencia. El niño es la despensa de felicidad del
adulto, el tesoro de memorias amables del que hay que reaprovisionarse
continuamente durante toda la vida. El niño es pura impulsividad,
capacidad de comunicación y acogida, del juego y la diversión.
Pero simultáneamente el niño herido es también la
fuente de posesividad, de celos y envidias. De sus impulsos frustrados
proviene la agresividad que deriva en violencia hacia los demás
o en violencia contra sí mismo. En el niño reside también
la suspicacia, la sensibilidad hacia el rechazo, las fuerzas de autodestrucción.
Aquellos jóvenes en cuya estructura de personalidad domina el niño
son personas dinámicas, comunicativas, impulsivas. Se desinteresan
de la eficacia o de las normas, para ir buscando ante todo relaciones
interpersonales cálidas. Son variables y espontáneos, reflejando
a flor de piel sus estados de ánimo cambiantes.
No tienen sensibilidad para los grandes organigramas, ni los reglamentos
elaborados. Pasan de todo lo que sea estructurado. Predomina en ellos
la intuición sobre la razón. Prefieren las pequeñas
sectas cálidas y cercanas, a las grandes Iglesias o partidos, impersonales
y fríos. Tienen un amor romántico por la naturaleza, y son
sensibles a la contemplación, y enemigos del progreso alienante
de las multinacionales, de las luchas por el poder, del trabajo concienzudo
y monótono, de las estructuras autoritarias y del ejército.
Prefieren la chapuza al trabajo sistemático, vender baratijas por
las calles a un trabajo de oficina en el que haya que fichar a una hora
fija.
Predomina en ellos la fantasía y la utopía. Sueñan
sueños, pero no están dispuestos a pagar el precio para
que se hagan realidad, sobre todo cuando este precio hay que pagarlo en
la moneda de la constancia, método, disciplina, rigor.. .
Más que en la afirmación individualista del propio yo, calman
su angustia de vivir en la fusión con el cosmos, la naturaleza,
la humanidad, la madre tierra... Sienten una continua añoranza
por el claustro materno al que desearían volver, y rechazan las
figuras paternas que estructuren y frustren sus impulsos y deseos.
Dentro de la amplia gama de personalidades en los que predomina el niño,
podemos incluir los movimientos contraculturales, los niños de
las flores, los ácratas, los ecologistas, los objetores de conciencia,
los que buscan la evasión en la mucha marcha, los adeptos de sectas
orientales, los psicodélicos... Y dentro ya de nuestros grupos
religiosos se orientan en esta dirección movimientos como el de
Taizé y la renovación carismática.
b) Jóvenes en los que predomina
el "padre"
El "padre" o superyo es aquella dimensión de la persona
en la que se recogen todas las experiencias de imposiciones autoritarias,
advertencias, normas sobre lo que se debe hacer o no se debe hacer. Lo
característico de este tipo de normatividad es su carácter
absoluto, sin matices. Aquí residen todos los prejuicios, los calificativos
globales, los comportamientos mecánicos, los tabúes.
Estas imposiciones que en un principio nos venían de fuera nos
chantajeaban con la amenaza de perder el cariño de nuestros padres.
Una vez que esta voz paterna se ha hecho ya interior, la gran amenaza
contra el que se salte estos dictados, es la angustia de perder la aprobación
y estima propia.
Las personas que tienen un padre muy fuerte, están dispuestos a
reprimir todos sus impulsos y deseos, con tal de obtener la satisfacción
de la norma cumplida, del orden ético salvaguardado.
Las imposiciones de este "padre" asimilado por dentro, llevan
a vidas muy reprimidas y frustradas, en las que llegan a matarse gran
parte de los deseos e im?pulsos del niño. Como resultado vemos
personas tristes, a quienes aburre cualquier tipo de juego, sin sentido
del humor, siempre adustos, sin chispa vital, sin encanto personal, esclavos
del deber cumplido, dispuestos a sacrificar los aspectos humanos en aras
de supuestos deberes abstractos.
Suelen ser personas dogmáticas y autoritarias. Dispuestos a vender
su alma a algún jefecillo que les proporciona seguridad. Les tranquiliza
trazar unas líneas divisorias claras entre buenos y malos. Tienden
a ser fanáticos, maniqueos e intransigentes. Para ellos cualquier
componenda o consenso es sencillamente una traición.
Dentro de este casillero los extremos se tocan y observamos actitudes
idénticas entre los guerrilleros de Cristo Rey y los doctrinarios
marxistas. Podemos incluir en este grupo las asociaciones eclesiales a
quienes agradaba el uso de términos paramilitares: legionarios,
cruzados, guerrilleros de esto o lo otro, o los grupos cristianos-marxistas
muy ideologizados. En todos ellos se manipula mucho el sentido de culpabilidad,
para obligar a sus miembros a conformarse estrictamente a la "ortodoxia"
del grupo.
c) Jóvenes en los que predomina el "adulto"
El adulto es aquella dimensión
de la persona capaz de tomar opciones en la vida que satisfagan el máximo
posible de los impulsos del "niño" sin incurrir en las
severas censuras del "padre". Lo característico del adulto
es el principio de realidad, la eficacia conseguida a base de pactos,
consenso, realismo.
Para las personas que han desarrollado con exceso el "adulto"
(yo) son personas eminentemente prácticas, nada soñadoras,
flexibles, poco amigos de normas o principios absolutos. Atrofian los
ideales y no tienen tiempo para el sereno goce de las cosas sencillas.
Les interesa el cómo hacer las cosas bien, mejor que los por qués
o los para qués. En las discusiones filosóficas se pierden.
Acusan de fanático a todo el que tenga principios absolutos y no
esté dispuesto a componendas. Les interesan poco las relaciones
interpersonales. Son insensibles al misterio, a la contemplación,
al juego, a la comunicación íntima, al análisis de
sus propios sentimientos.
De esta raza salen los ejecutivos de las multinacionales, los políticos
del consenso, capaces de vender sus principios por conseguir un voto,
los amigos del poder y las influencias, los hijos de la sociedad competitiva
que cifra sus logros en el éxito administrativo y el organigrama
perfecto.
También en los movimientos de Iglesia cabe detectar este tipo de
jóvenes que consiguen armonizar a Dios con el dinero, y buscan
en la Iglesia la legitimación de un poder social y económico;
personas individualistas, poco sensibles a la comunidad, que sólo
buscan en las asociaciones un grupo de presión. Están siempre
tentados de sucumbir a la tentación del pináculo del templo
y adorar a Satanás cuando les promete todo lo que se divisa desde
lo alto del monte.
d) Pastoral diferenciada
Dada esta diversidad de talantes entre las diversas psicologías
juveniles, es bueno que en la Iglesia haya distintos tipos de grupos que
puedan acoger mejor a los diversos tipos. El pluralismo no es algo condenable.
Por eso no puede hablarse de una pastoral juvenil, sino de diversas pastorales
juveniles o diversas espiritualidades. Con la espiritualidad franciscana
sintonizarán más fácilmente los jóvenes del
"niño", con la ignaciana sintonizarán mejor los
jóvenes del "yo", y con las modernas formas de jansenismo
los jóvenes del "superyo".
Pero la pastoral con cada grupo de jóvenes debe seguir una doble
línea: por una parte acoger todo lo positivo que hay en los jóvenes,
para darle cauce y potenciarlo, pero al mismo tiempo denunciar sus limitaciones
y absolutizaciones.
De los jóvenes con un superyo demasiado fuerte debe acoger sus
denuncias a una Iglesia demasiado acomodaticia y mundana. De los jóvenes
con un yo fuerte, acogerá sus denuncias a una Iglesia falta de
eficacia, de método, de disciplina y realismo. De los jóvenes
de un ello fuerte acogerá sus denuncias a una Iglesia adusta, rígida,
secularizada; sus denuncias a una Iglesia demasiado convencional y fría,
poco abierta al misterio y a la sorpresa de Dios.
Paralelamente la pastoral debe denunciar a los jóvenes llamándoles
a una continua conversión. A los jóvenes del superyo fuerte
les debe reprochar su maniqueísmo, el simplismo de sus juicios
morales, el fariseo que llevan escondido dentro. A los jóvenes
ejecutivos del yo fuerte les denunciará su falta de sensibilidad
para el misterio y sus ambiciones, y les predicará la sabiduría
de la cruz, y el valor del fracaso en el camino hacia Jerusalén,
hasta que comprendan que la sabiduría del mundo es necedad para
Dios. A los jóvenes del ello hipertrofiado les denunciará
su subjetivismo, su sentimentalismo estéril, su ineficacia, su
falta de disciplina interior, su dependencia de los estados de ánimo,
su refugiarse en el grupo para eludir responsabilidades...
II. LA PASTORAL JUVENIL EN LA
RENOVACIÓN CARISMÁTICA.
Creo que entre los jóvenes que
se acercan a la Renovación predominan aquellos que hemos llamado
jóvenes con un "niño" fuerte, o con un "ello"
preponderante.
Nos ayudará mucho en nuestra pastoral saber qué vienen buscando
los jóvenes en la Renovación, qué encuentran en ella
que no han podido encontrar en otros grupos eclesiales. Así podremos
encauzarles y potenciarles evitando cualquier unilateralidad.
a) Potenciar los aspectos positivos de nuestros grupos
Creo que la Renovación ofrece ante todo una imagen de Dios y de
la comunidad como Madre buena que acoge en su seno. Pura gratitud y acogida
benevolente de nuestras limitaciones, complejos e inseguridades. La fuerte
insistencia en Jesús Salvador atrae hacia la Renovación
a jóvenes que han caído en la cuenta de su profunda necesidad
de ser salvados.
La Renovación ofrece un clima de fiesta, tan propicio para los
jóvenes con un "niño" fuerte, que disfruta con
el juego, la alegría, la expresión corporal, la música
y el canto, la sencilla expresión de los sentimientos y la fusión
familiar y comunitaria.
La Renovación ofrece un fuerte sentido del misterio de Dios, de
la sorpresa de Dios, del poder de Dios, tan agradables a los jóvenes
perdidos en una sociedad técnica, racional, ordenancista, de jerarquías
sociales rígidas. La Renovación nos da una mirada más
contemplativa y menos instrumental sobre la naturaleza: el Cántico
de las criaturas. Nos abre el sentido de la admiración y la alabanza.
La Renovación ofrece una distensión a los jóvenes
cansados de tanta competitividad social, rotos en las luchas despiadadas
por conseguir un puesto brillante, psicologías manchadas en las
oposiciones; a los que se automarginan de una sociedad que cobra demasiado
cara la entrada. Aunque en ocasiones puedan sentirse a gusto en la Renovación
jóvenes ejecutivos brillantes, son aquellos que han tomado conciencia
de una herida interior, y de su propia pobreza en alguna fibra de su ser.
La Renovación ofrece una vida espiritual rica y auténtica
a tantos jóvenes desengañados del formalismo de ciertas
liturgias o Misas dominicales. Les ayuda a encontrar en el cristianismo
un cauce para su dimensión mística, sin tener que acudir
a las religiones orientales o a las sectas.
La Renovación ofrece una espiritualidad del gozo del Espíritu,
del amor expansivo y radiante, que sirve de respiro a jóvenes que
habían caído anteriormente en espiritualidades culpabilizantes,
en donde se sospechaba de todo placer y alegría como pecado, las
religiones de los tabúes, de los escrúpulos de conciencia,
del Dios concebido como Padre represivo.
La Renovación ofrece a los jóvenes una vivencia comunitaria
cálida con relaciones interpersonales muy gratificantes en medio
de una sociedad en la que predomina el individualismo y la soledad.
Hasta aquí algunos aspectos positivos de la Renovación,
sus luces, sus riquezas, que una Pastoral juvenil debería saber
explotar al máximo.
b) Corregir y suplir desvíos y limitaciones
Pero junto con ello hay que ser consciente de las sombras y pobrezas de
nuestros jóvenes. Una pastoral acertada debería llevar a
los jóvenes a cuestionarse a sí mismos. No nos limitemos
a halagarles y darles lo que espontáneamente les agrada.
Esos jóvenes con talante profético respecto a la sociedad
y a la Iglesia deben ser también profetas que denuncien sus propias
inconsecuencias, su ineficacia, su comodonería, su excesivo gusto
por la palabrería fácil, su dependencia de los estados de
ánimo, su subjetivismo, su falta de disciplina interior.
Una pastoral juvenil de la Renovación debe guiar a los jóvenes
hacia una mayor personalización, impidiéndoles ?depender
excesivamente de la vivencia grupal. Es frecuente que los jóvenes
sólo hagan oración cuando están en grupo, o que sólo
acudan al sacramento de la Reconciliación cuando hay experiencias
grupales, pero nunca salga de ellos espontáneamente el acudir a
confesarse.
Igualmente una pastoral juvenil debe
dar a los jóvenes un sentido eclesial, para que se consideren no
miembros de una pequeña secta, sino miembros de la Iglesia de Jesucristo.
Para ello es necesario educarles a sentirse a gusto en las Misas "aburridas"
de la parroquia, a descubrir la presencia de Jesús en los sacramentos
aún cuando se celebren fuera de su propio grupo cálido e
intimista.
Una pastoral juvenil en la Renovación debe corregir la excesiva
importancia dada por los jóvenes a sus estados de ánimo
pasajeros. No es siempre bueno andar preguntando: "¿Cómo
te sientes?, ni acosar a los que tienen cara triste, imponiéndoles
una oración de intercesión. Está bien acompañar
a los jóvenes en sus conflictos, pero no pasa nada porque tengan
sus "depres" pasajeras. Más que un excesivo interés
en sus estados de ánimo cambiantes, deberíamos interesarnos
por la raíz profunda de sus conflictos o frustraciones, para ayudarles
a enfrentarse de veras con ellos, y no limitarnos a alegrarles un poco
la cara.
Una pastoral juvenil de la Renovación debe dar a los jóvenes
un catecumenado serio. (No bastan las breves enseñanzas exhortativas
que se tienen en el grupo de oración). Hay que formarles no sólo
en la vida del Espíritu, sino también darles una doctrina
sólida sobre la formación del carácter, la Biblia,
la Iglesia, los sacramentos, la educación sexual, los problemas
sociales de la época. Este catecumenado se debe dar de una forma
sistemática, y programada a lo largo de varios años.
Una pastoral juvenil de la Renovación
debe llevar a los jóvenes a tomar en serio sus responsabilidades
familiares y laborables. Por supuesto no se pretende que tomen el estudio
como algo absorbente, como si fueran ambiciosos opositores, para quienes
la vida no tiene otro objetivo que estudiar, y competir. Pero sí
deben caer en la cuenta los jóvenes de su gran responsabilidad
en el estudio constante, serio, con método y profesionalidad.
Una pastoral juvenil de la Renovación debe llevar a los jóvenes
a un compromiso serio y permanente, y no a un mero mariposeo de experiencia
en experiencia, a la búsqueda de sensaciones y vibraciones nuevas
o contactos personales interesantes. Hay que guiarles a asumir compromisos
con personas concretas que exijan una dedicación estable, a quienes
no se pueda estar tomando o dejando según lo interesante que sea
el programa de actividades o las movidas originales del fin de semana
de turno.
Una pastoral juvenil de la Renovación debe llevar a los jóvenes
integrar en su vida el espíritu de las bienaventuranzas en e amor
a la pobreza y austeridad de vida, creando un estilo juvenil que sea alternativa
a la sociedad de consumo de los asiduos clientes del estanco, el bar y
la discoteca.
Una pastoral juvenil debe ir haciendo madurar al "niño"
herido, que se siente rechazado en sus deseos de protagonismo, susceptible,
envidioso, promotor de chismes, divisiones y enfrentamientos ...
Pero ¿quién le pone el cascabel al gato? Pienso que el gran
instrumento pastoral que corrija las deformaciones propias de los jóvenes
con un "niño" hipertrofiado, es un acompañamiento
espiritual por parte de personas que sepan darles la escucha, el cariño
y la ternura que este tipo de jóvenes necesitan, pero al mismo
tiempo sepan cuestionarles, denunciar proféticamente sus inconsecuencias,
alentar sus éxitos, devolverles la confianza en sí mismos
tras sus fracasos. Estar muy cerca de ellos en el momento en que pinchan
para ayudarles a cambiar la rueda, impidiendo que se queden perpetuamente
en la cuneta.
Este acompañamiento espiritual debe ser prestado en condiciones
ideales en el seno de una comunidad donde se reconozca una auténtica
autoridad para el crecimiento de las personas, y no un mero grupo fraterno
sin padre ni madre.
Los jóvenes con un "niño" predominante necesitan
figuras paternas que les ayuden a crecer y enfrentarse con sus propias
responsabilidades, y no meramente colegas con quienes compartir su ansiedad
y su inseguridad.
A pesar de que se hable tanto de la "muerte del padre", los
jóvenes siguen necesitando figuras paternas con quienes identificarse,
hermanos mayores "menos autoritarios pero muy autorizados, menos
impuestos pero más propuestos, más cercanos al "modelo"
que a la "ley".
|