ME ENCONTRÉ CON JESUS
Y CAMBIÓ MI VIDA.
Amados hermanos en la Fé de Nuestro Señor
Cristo Jesús, la que os escribe ahora ya no es la misma persona
de hace un tiempo atrás, Gracias a Dios.
Me cuesta empezar a dar testimonio de las maravillas que Dios ha hecho
en mi porque son éstas amplias y tan milagrosas que se me agolpan
los sentimientos de Gozo y agradecimiento a Nuestro Señor y esa
gran alegría de alguna manera me impide expresarme como yo quisiera.
Por otra parte me da la impresión de que aunque les escriba cientos
y cientos de líneas nunca podré expresar al mundo este
agradecimiento del que os hablo.
Con la ayuda de Dios y de su Espíritu Santo comienzo a decirles
que tengo 36 años, hace 19 meses mi situación personal
era penosa, terrible y desesperanzada.
En mis años de más temprana juventud, haciendo caso omiso
a los bien intencionados consejos de mis padres me lancé con
soberbia y autosuficiencia a los brazos del mundo, un mundo feroz que
está a la espera de que víctimas como yo caigan en las
garras de la maldad.
Dicen que siempre fuí una chica inteligente, creí yo,
que esa inteligencia me iba a salvar de todo y podría comerme
el mundo y beberlo en dosis que yo misma racionaria, creí que
podría vivir a mi placer, a mi gusto y triunfar sin que ningún
obstáculo me lo impidiese pero...
me equivocaba.
Mi soltura y mi afirmante independencia de todo y de todos me llevaron
poco a poco al mundo de las drogas y el alcohol, durante años
miné mi vida de substancias que me llevaron finalmente a la locura.
Las experiencias vividas durante esos años son tan patéticas
e infames que no las voy a relatar detalladamente porque confío
en que su imaginación acertará si la llevan a imaginar
actos de lo más indecentes, tristes y penosos.
Hace tan sólo 19 meses yo era basura, un muerto viviente, un
ser con el espíritu aniquilado, mi cabeza estaba llena de ideas
terribles, opresoras, autocastigadoras, acusadoras y tenebrosas. Sentía
la presencia de sombras oscuras y espesas que me acompañaban
y alguien malo dentro de mí me decía que yo debía
desaparecer, aniquilarme, quitarme de enmedio por indigna y yo así
lo creia.
Lo creía pero me resistía, y en esta enfermedad del alma
donde todo era un abismo a mi alrrededor decidí, tuve fuerzas
para un buen día hace ya 3 años, ahora el 14 de Febrero,
dejar las drogas y el alcohol. En la asociación de alcohólicos
rehabilitados encontré mucho apoyo por parte de los psicólogos,
otros profesionales y compañeros. Todo ello me sirvió
para recuperar en buen grado mi autoestima si tenemos presente que hasta
ese momento ésta brillaba por su ausencia.
Por esa época yo tenía un bebé con mi novio, viviamos
juntos en un pequeño apartamento. Mi salida de las drogas me
dió motivos para seguir adelante y luchar por mi hija y por la
persona a la que yo amaba, mi novio. No tuve nunca ninguna recaida con
las drogas y el alcohol y les puedo decir que lo pasé muy mal
pero estaba contenta de haber logrado algo después de tantos
años de fracasos, así que ésto para mí era
un logro.
Pero todo seguía fallando, mi mente despotricaba cosas inmundas,
no me atrevía a mirarme al espejo porque me veía muy fea,
realmente lo que veía fea era mi alma y nunca salía de
casa sin maquillarme como una muñeca para esconder mi verdadera
mirada. Caí en una depresión profunda y el abismo del
que os hablaba antes era cada vez más profundo y con más
poder engullidor. Mi cabeza iba a estallar. Recibía en mi interior
acusaciones de todo tipo que me decían que era indigna, indeseable,
viciosa, mala y que debía morir, esa cosa me decía y me
restregaba por la cara todo lo malo que habia hecho y no me dejaba en
paz.
Muchas veces pensaba la manera de quitarme la vida y aunque como podeis
comprobar nunca lo hice, para los efectos era casi lo mismo, porque
mis culpas me tenían fuera de la vida, aquello no era vida, aquello
era sobrevivir y además con árduas dificultades.
Empecé a ir a una psicóloga pero ella no pudo solventar
mi problema de angustia existencial, aquel vacío que se me tragaba,
acudí también a mi médico de cabecera y éste
me recetó prozac que estuve tomando por un pequeño periodo
de tiempo hasta que vi que para mi no era más que otra droga,
asi que lo dejé.
Deambulaba pues por la vida con toda aquella carga que ya había
aprendido a esconder a los ojos de los demás pero que me devoraba
por dentro como una marabunta de termitas.
Un día, un 20 de Julio de 2001, vine al trabajo y me conecté
a la red, a los salones de chat de msn, no sabia donde entrar, ya todo
me parecia tan basura como yo, tan falso como yo, tan hipócrita
como yo, tan absurdo como yo, tan desesperanzado como yo.
Entonces entré en el apartado de Religión, aquello que
yo siempre tanto odié, critiqué y juzgué. Miré
los salones y vi uno que se llamaba "La Verdad", tuve dos
pensamientos simultáneos, por una parte pensé que vaya
engreimiento quien se considerase en poder de la Verdad y por otra pensé
que eso era lo que yo necesitaba, saber la Verdad, la Verdad de mi vida.
Cuando entré el anfitrión me saludó diciendo: "Jesús
te ama". Me quedé muy parada, paralizada, ¿a mi me
amaba alguien?. "Tus pecados han sido perdonados", me quedé
más estupefacta y encogida todavía ¿quién
era aquel que podía perdonar mis pecados? si mis pecados eran
imperdonables!!!. Con orgullo y rehaciéndome le conteste a aquella
persona que yo no tenía pecados (porque no era creyente practicante
y para mi el pecado era un invento de la Iglesia), me dijo que "En
la Sangre Preciosa de Jesus hay Poder para perdonar los pecados".
Entonces, de repente y en cuestión de milésimas de segundo
me entraron una ganas de llorar terribles !!en mi trabajo!! y sin importarme
nada ni nadie empecé a llorar como debió de llorarle Maria
Magdalena al Señor, de repente todo se hizo silencio y la atmósfera
cambió a mi alrrededor y al alzar mis ojos hacia arriba, frente
a mi, (no en la pantalla del ordenador) estaba Jesús, Vivo y
Glorificado, mirándome con una dulzura tal que no hay palabras
para describirla, así como soy incapaz de describir su hermosura.
Torrentes de ternura y Amor invadían mi alma y aunque El no me
habló ví, sentí y comprendí como perdonaba
todos mis pecados, cómo estaba sanando toda mi alma, de qué
manera tan sobrenatural me estaba amando, queriendo, aceptando.
Yo seguía llorando como nunca más en esta vida se que
voy a llorar, absolutamente desconsolada, pero El me consoló
y no sólo eso, me sanó, me liberó y me transformó
en sólo un instante. Quisiera que pudierais ver en mi alma la
imagen que guardo de El porque no hay palabras, al menos yo no las tengo.
La visión pasó, El se fué pero ya me tiene para
siempre. Cuando terminé mi trabajo a las 9 de la noche, fui a
casa y le conté a mi novio lo que había sucedido, yo estaba
pletórica, feliz como nunca, sorprendida, gratamente sorprendida,
estaba que no cabía en mi piel. Por primera vez en mucho tiempo
me miré al espejo, ojos con ojos, ahora si estaba bella, ahora
si volví a ver a la niña, la joven, la mujer que en un
principio fué creada y no aquel monstruo que hacía tiempo
vivía en mí. El Señor me embellecío por
dentro y por fuera. Durante unos 15 días viví con la chispa
de aquel fuego abrasador que quemó mi corazon viejo para ser
sustituido por uno nuevo.
Todo empezo a tener sentido para mi, el Cielo me parecía absolutamente
maravilloso, el aire, las montañas, la gente, las sonrisas, todo,
absolutamente tomó ahora un cariz que antes no veia. Mi novio,
mi hija, mis padres y todo aquel que se cruzaba en mi camino se contagiaban
de la fuente de agua viva que habia en mi interior. No sólo he
sido yo la transformada, sino que mi familia y mi entorno tambien han
experimentado esa bendicion.
Como anécdota os contaré que la misma noche que llegué
a casa después de mi encuentro con el Señor, le dije a
mi novio,: "!!Antonio!! !!Ya se porqué el Vaticano tiene
tantas riquezas!! !!Para representar quién es Dios, para describirle!!
!!El cielo representa su Gloria y el hombre tiene al Papa para ello!!.
9 meses después, Antonio y yo nos casamos, bautizamos a mi hija
que contaba ya con 6 años y ahora estamos esperando un bebé
que El Señor nos envía desde el Cielo.
Ahora lo comprendo todo, todo aquello que tanto perseguí y difamé,
la Santa Iglesia Católica, la Palabra de Dios, los Sacramentos
ahora todo viene a mi como si siempre me hubiera pertenecido. Sólo
estuve perdida pero el Señor me salvó de una muerte segura.
Di bastantes vueltas antes de encontrar o de que El Señor me
situase con mis otros hermanos cristianos, pertenezco a una comunidad
Catolica Siervos de Cristo Vivo. Casa Magnificat a quien les debo también
todo mi amor y consideración como hermanos, es aquel un punto
de encuentro de hermanos que estan emigrados aqui en España de
todas partes de Suramérica, estoy feliz.
Son tantas las cosas que me dejo en el tintero... tantos los pequeños
testimonios que les contaría... pero toda esta gran bendición
es tan inmensa que no pararia de escribir y la Gloria del Señor
tan Infinita que no se puede abarcar.
Sirvan pues estas palabras sólo para una cosa por mi parte, que
todos sepamos que Dios existe, está Vivo y además no está
lejos sino entre nosotros.
Sea Voluntad del Señor que estas palabras sirvan para otras cosas.
Sólo me resta decirles que el Señor hizo en mi maravillas,
!!Gloria al Señor!!
Con Amor de Cristo, su hermana Magníficat.