Queridos hermanos.
No he tenido la oportunidad de poder contar este testimonio en plenitud,
pero hoy quisiera hacerlo para la gloria de Dios.
Un día me fui para que me arreglasen el diente, pues lo tenía
picado y fui a curármelo; cuando estaba ya en mi casa, me puse
a orar..., el diente me empezó a doler, estaba un poco preocupada
porque ya no habían dentistas a esa hora, y muy probable no atenderían
tampoco al día siguiente, ya que era Domingo. Entonces me puse
a orar y unas lágrimas salían de mis ojos, ya que estaba
pasando un tiempo muy difícil en el grupo de oración al
que asistía. Dios me hizo pasar por una situación muy,
muy difícil, ya que a veces tenía mensajes que venían
a mi cabeza en contra de los hermanos del Grupo y hacían que
yo pensara mal de ellos; eran mensajes muy sutiles. Alguien ponía
esos pensamientos en mis oídos. Y así, ese día
me sentía tan, pero tan triste, y lo peor de todo, me sentía
mal por los pensamientos que pensaba que eran míos, y estaba
llorando arrodillada en mi cama. Mas tarde me di cuenta que no, pues
Dios nunca pone mensajes en contra de hermanos, porque sólo él
juzga; si esto sucede, eso no es de Dios. Pero bueno, me di cuenta de
eso, gracias a Dios, unos meses después.
Mientras seguía alabando y cantando a Dios y sintiéndome
mal por los malos pensamientos, vino del cielo una corriente, y se llevo
el dolor de mi diente, un aire de paz rodeo mi habitación. Dios
me sanó, envió una ayuda desde el cielo en forma de corriente
y se llevó el dolor de mi diente. Le doy Gloria Dios por eso.
Desde entonces y a pesar que desde pequeña no recuerdo haber
tenido tiempos en que los médicos me diagnosticaran que estaba
físicamente sana, yo creo a Dios, y sé que él tiene
poder para sanar, y mucho más. Dios me mostró que todo
es posible para el que cree.
Dios Los Bendiga. Giovanna.