A través de muchos años
de oración.
- De leer las Escrituras.
- De ser Ministro del evangelio.
- Y de llevar diariamente su cruz.
Y pudo decir al final: "Y no soy
yo quien vive, sino es Cristo que vive en mi."
Pablo iba dando testimonio, llevando
el Reino de Dios, y habla de Jesucristo, nuestro Señor, a
los mismos que él había perseguido y odiado y rechazado
tanto; pero evidentemente, Pablo estaba sanado de sus sentimientos
negativos hacia ellos, y ahora solo sentía amor, y quería
compartirles la Buena Nueva de Nuestro Señor Jesucristo.
Este es Pablo, el hombre que pasó
por un proceso de sanación interior, y esta sanación
la fue recibiendo, caminando con Jesús, dejándose
guiar por Jesús, y así fue sanado y tuvo los mismos
sentimientos de Cristo. (Fil. 2,5)
La sanación es un proceso y
cuando vamos por ese camino como lo hizo Pablo, nos transformamos
a la imagen de Nuestro Señor Jesucristo, y vamos teniendo
los mismos sentimientos de Cristo, convirtiéndonos en una
nueva creación a través de Él.
Como conclusión, podemos decir
que en el consciente y subconsciente se encuentra lo principal de
nosotros, que quizá nunca conozcamos o conozcamos muy poco,
y es aquí donde se realiza la sanación interior.
Pero es necesario abrirnos a la mirada
de nuestra conciencia y buscar la curación del Señor,
pero esto suele ser muy difícil.
A veces puede aflorar por medio del
diálogo. Otras, por medio de la palabra de conocimiento.
Y otras será necesario acudir a la psiquiatría, que
puede ayudar a traer a la superficie lo guardado en nuestro inconsciente.
Pero sobre todo, tenemos que tener
en cuenta que no se trata de convertirse en psicoterapeutas; éstas
son pautas para poder conocer y saber la importancia que pueden
llegar a tener en nuestro comportamiento, los acontecimientos de
nuestra vida, almacenados en lo más profundo de nuestro ser,
y que solo el amor, la gracia, la compasión del Señor
pueden sanar, liberar y ordenar.
CAMINOS DE LA SANACIÓN INTERIOR.
Tomamos unas ideas de Benigno Juanes,
de su libro "Iniciación a la sanación interior".
A veces nos preguntamos: żDónde
se realiza la curación interior?
El hombre, mediante el saber, puede
tener lo que llamamos "vivencias", vivir sus propios actos.
Y por medio de esa "conciencia", puede proyectarse hacia
esos actos propios, o sobre el "yo" , y transformarse
en el sujeto de las vivencias.
La persona, por tanto la conciencia,
se comunica con el mundo material y otros seres a través
de las vivencias. Aquí entramos en una nueva realidad: El
límite del cuerpo y del psiquismo, o de lo orgánico
y lo psíquico. Aquí se encuentra una zona no muy clara:
El inconsciente, llamado así por Jung.
Según el pensamiento de Freud,
los diferencia de la siguiente manera: El consciente, el subconsciente
y el inconsciente. Otros autores suprimen el vocablo "subconsciente"
y lo consideran como inconsciente alto e inconsciente bajo. Según
Jung, ambos constituirían, según su teoría,
"EL INCONSCIENTE".
Este subconsciente es como un depósito
que "guarda" todos los traumatismos, las heridas, los
rechazos, los bloqueos de la primera infancia, y los conserva mucho
más nublados en forma de complejos, cuanto se remontan más
allá de esta edad.
Este inconsciente bajo, que para los
psiquiatras y psicoterapeutas es el lugar de acción, es también
el lugar de la sanación interior. Porque estas heridas que
vienen de la primera infancia o de una edad posterior (aun adulta)
tienen repercusiones sobre el organismo espiritual.
Los traumas interiores profundos pueden
bloquear totalmente la vida espiritual. Si una persona, por ejemplo,
ha odiado a su padre durante su infancia, por malos tratos recibidos,
no llegará a vivir una libertad con Dios. Se encontrará
con una barrera poco menos que insuperable, humanamente, hasta que
no intervenga la curación interior. Las personas que han
odiado a su padre tienen dificultad en tener una idea de la verdadera
imagen de Dios-Padre, y menos aún sentir Su amor Paternal.
En el proceso de la sanación
interior, no basta dominar los aspectos psicológicos; pueden
ayudar, a nivel humano, pero sin rebasar el propio campo. Se requiere
a nivel sobrenatural, ser utilizado por el Señor para que
El vaya restaurando la personalidad profundamente herida y bloqueada.
Esta sanación debe ir empapada de la "compasión"
del Señor; esto es lo fundamental. Por lo tanto, la ayuda
al enfermo tiene que ir acompañada y revestida de la misma
compasión de Cristo, ya que ese amor penetra y cura las capas
más profundas del subconsciente.
LUGAR DE LA LIBERACIÓN.
La relación entre la persona
y el mundo espiritual y sobrenatural se realiza por medio del Espíritu.
"Este radar ha sido puesto en marcha por el Espíritu
en el momento el Bautismo."
También en el límite
de lo psíquico y espiritual, existe una zona oscura, difícil
de precisar. Es allí donde van a repercutir las heridas profundas
de la vida psíquica, las acciones que vienen de lo espiritual
y también los bloqueos espirituales perjudiciales. A esta
zona, "inconsciente alto (más profundo), lugar de las
ilusiones del pseudo espiritual, van a repercutir las consecuencias
de las idolatrías. Este inconsciente es la zona donde se
producen las ataduras causadas por la frecuentación de las
corrientes idolátricas o el ocultismo. Hablamos de "ataduras"
cuando el bloqueo se realiza en las potencias afectivas por formas
espirituales malas.
Cuando el bloqueo se realiza a nivel
de la voluntad o de la libertad psicológica, se habla de
"posesión", "opresión" (obsesión)
según los casos. Jung, repetidamente, nos dice que esto se
produce al nivel del "inconsciente alto" o "inconsciente
religioso".
En este campo no se puede ver claro
solo con el razonamiento, sino que se necesita el carisma de discernimiento
de espíritus. Sólo la oración y el Espíritu
Santo hacen entrar en ese discernimiento. No se puede llegar con
el razonamiento porque está fuera del campo psicológico.
El inconsciente alto es el lugar de las más altas actividades
místicas, y hay peligro de confundir el inconsciente alto
espiritual con el inconsciente bajo psicológico.
El hecho de existir dos inconscientes,
no quiere decir que haya dos realidades independientes. Generalmente
se interaccionan las angustias, las lágrimas de la persona
(Inconsciente bajo), con el arrepentimiento (inconsciente alto).
Esta teoría de R. Halter, no
coincide con el de otros autores, al indicar el lugar de la curación.
Para W.Johnston, lo "bueno" y lo "malo" de nuestra
persona: angustias, odios, depresiones, rebeliones, cóleras
(reacciones afectivas negativas) conviven con las experiencias positivas.
Por eso, penetrar en este mundo del
consciente y del subconsciente ha de ser, para un cristiano, en
compañía del Señor, que puede sanar la herida
acallando la actividad destructiva de otras experiencias negativas.