LA SANACIÓN
DE LOS RECUERDOS
Decimos vulgarmente que cada persona es un mundo, por
aquello de que su interior es de una complejidad tal, que resulta muy
difícil de esclarecer. Y no andamos equivocados. Cada uno ha
recibido, desde su concepción e infancia, gran cantidad de sensaciones
de toda índole, tanto positiva como negativas, y ello en forma
muy particular. No es de extrañar que no encontremos dos personas
iguales en su forma de reaccionar, de ver las cosas, de juzgar. Todos
llevamos en nuestro interior un mundo de informaciones, de sensaciones,
que a través de la vida hemos recibido, lo cual nos hace reaccionar
de una manera o de otra.
Para conseguir la mayor paz y felicidad en nuestro interior,
es bueno entrar dentro de nosotros mismos, para sanar aquello que nos
hace daño. Ante la complejidad de cada persona y ante la diversidad
de unos con otros, lo iremos estudiando por partes.
En la presente enseñanza queremos poner la mirada
en los RECUERDOS que todos arrastramos.
DIVERSIDAD DE RECUERDOS.
A) LOS RECUERDOS Y EL OLVIDO.
Hay muchas heridas de la vida son tan amargas que la
conciencia no soporta retenerlas y las envía al subconsciente.
Por eso muchas situaciones desagradables se olvidan.
B) OLVIDOS FALSOS.
Alguna vez, como de paso, resurgen al ver a alguien,
pero no queremos complicarnos e inmediatamente ignoramos y olvidamos
ese recuerdo.
Estos son recursos para mantener la paz interior. Ese
olvido no hace que las heridas se hagan inofensivas. Son falsos olvidos
que se transforman en una gran espina que nos convierte en susceptibles,
temerosos, competitivos, celosos, envidiosos, y ansiosos.
C) DOLOR ESCONDIDO
Las malas experiencias a las que nos hemos enfrentado
y no han sido sanadas a tiempo, quedan escondidas y lastiman por lo
bajo, produciendo sensaciones desagradables y difusas.
Por lo mismo, puedo llegar a herir a otro como yo fui
herido.
Hay pequeñeces que ahora parecen infantiles,
pero que cuando las recordamos nos producen dolor.
Podemos ser:
1) Aquel niño que sufrió y aún
no fue sanado.
2) O aquel adolescente desilusionado que aún
está clamando un S.O.S dentro de sí.
En consecuencia, si esto no lo voy sacando, irá
acumulando desperdicios dentro del corazón.
CONSECUENCIAS DE RECUERDOS NO SANADOS.
Los recuerdos no sanados nos pueden acarrear situaciones
no agradables y difíciles. En otras palabras. Cuando veamos caracteres
raros, reacciones extrañas, estados de ánimo tristes,
abatidos, cabizbajos, etc. podemos sospechar que algún recuerdo
no querido hay en el subconsciente de la persona.
- Cada sentimiento, desde la concepción da por
resultado recuerdos que están grabados en el subconsciente.
- Estamos afectados emocional y físicamente
por los recuerdos que recibimos desde los sentidos.
- Asociamos experiencias presentes con las pasadas.
- Los recuerdos dolorosos negativos, tienden a hacernos
negativos e infelices. Ejemplo. Un padre bebedor, y su falta de amor
con sus hijos, o la falta de amor en la relación entre sus
padres, traerá a los niños fuertes recuerdos negativos,
resentimiento hacia el padre bebedor.
- Experiencias traumáticas cuyo resultado es
el resentimiento y la culpabilidad.
Experiencias traumáticas.
- Alcoholismo en la familia.
- Muerte de los padres o de otros miembros de la familia
a temprana edad.
- Inesperada separación de los padres o de la
familias, divorcio o ausencia de los padres.
- Defectos del cuerpo, o de la mente o del espíritu,
del cual se tiene conciencia, por ejemplo, al
ser llamados "gordo" "chico" "piernas largas" etc.
- Ataques a la integridad de la persona, por ejemplo
"tú eres tonto" "tú no haces nada bien" "tú no
sirves para nada".
- Culpa de los pecados del pasado. (Muchos saben que
Dios les ha perdonado, pero ellos no se pueden personar a sí
mismos)
- Miedo, resentimiento, de uno de los esposos o padres,
lástima de sí mismos.
- No haberse sentido amado, querido, necesitado o apreciado
por los demás.
En una palabra, cualquiera de una de las anteriores
cosas puede conllevar un carácter agrio, falta de generosidad,
de libertad, y en consecuencia, falta de felicidad.
.
BUSCANDO LA SANACIÓN DE LOS RECUERDOS.
A) LA AYUDA SICOLÓGICA
La sicología racionaliza el pasado y le anima
a aceptar los recuerdos dolorosos o bien ayuda a aprender a vivir con
ellos.
Los sicólogos ponen énfasis en el diálogo
con ellos. Todo esto es a un nivel intelectual, cuando en realidad la
dificultad se centra en lo emocional.
Los recuerdos son la base para nuestra vida emocional
estable.
B) TODO BAJO LA MIRADA AMOROSA DE CRISTO.
No se trata de estar a cada rato recordando dolores
pasados. Si estamos atentos a toda tristeza que nos aparezca dentro,
terminaremos obsesionados.
Tampoco se trata de darles vueltas interiormente, sino
de reconocer cosas viejas, que empujan desde dentro hacia fuera, hacia
la luz.
Cuando deseemos entrar en nuestros recuerdos, (no olvidemos
que nos podemos encontrar con algunos muy dolorosos) nunca debemos hacerlo
solos sino acompañados siempre de Cristo Jesús.
Se trata de revivir hechos dolorosos ante la mirada
de Cristo, y luego olvidarlos, confiando en la obra sanadora del Señor.
No debemos permitir que quede ninguna parte de nuestra
vida, fuera de la mirada y de la luz del Señor.
Puede tratarse de cosas que nos den vergüenza,
o que nos hagan sentir culpables, pero para alcanzar la paz, es necesario
no esconderlas más.
La mirada de Jesús no hace daño; no nos
hace sufrir; no busca lastimarme. Solo busca mi felicidad, mi sanación
y mi liberación.
Justamente un signo de que hemos sanado la herida, es
que podemos presentar serenamente aquel hecho ante la mirada del Señor.
Él conoce el hecho, no se lo podemos ocultar.
Pero es necesario presentárselo, y permitirle que entre allí,
para poder sanarme.
Es muy útil imaginarse ese momento del hecho
doloroso, sólo y sufriendo; pero imaginar que en aquel momento
se acerca Jesús, me abraza, consuela y acaricia mi herida. (Víctor
Manuel Fernández)
C) LA PAZ DEL REINO DE DIOS.
"La paz os dejo, la paz os doy". Bellas palabras del
Evangelio. Pero estas palabras deben ser una reflexión que los
cristianos debemos hacernos.
Entregamos nuestras vidas a Dios, y no siempre gozamos
de una profunda y verdadera paz interior. La santidad a que Cristo nos
ha llamado es una armonía entre cuerpo, mente y espíritu.
Una integración de los tres elementos.
Sabemos de la influencia que tiene en el hombre los
recuerdos sensoriales.
Si los recuerdos son positivos y agradables, tendremos
una persona positiva y feliz.
Si los recuerdos son negativos y dolorosos, la persona
será negativa e infeliz.
El 90% de la mente humana es subconsciente, y allí
está almacenada todas las experiencias de nuestra vida.
Los recuerdos tienen influencia en nuestra vida emocional,
mente y cuerpo.
E) LA ORACIÓN CRISTIANA.
Puede sanar para siempre el dolor que producen los recuerdos.
Según personas experimentadas en sanación
interior nos dicen que un resultado valioso de la identificación
de los recuerdos es la posibilidad de orar específicamente por
recuerdos bien identificados.
El orar por todos los recuerdos en general, no parece
tan efectivo.
El sacerdote puede hacer algo de esto en el sacramento
de la reconciliación.
El psiquiatra Hugh Missaldine, M.D., afirma que todos
tenemos dentro de nosotros mismos al pequeño niño que
fuimos, viviendo en nosotros con todas sus tensiones, odios, resentimientos,
orgullo, dolores, amor propio, etc.
Muchos de los problemas de los adultos resultan de
estos sentimientos y emociones negativas ocurridas en la niñez.
En esta oración de sanación del hombre
interior, pedimos al Señor que sane estos recuerdos negativos
profundos para que la persona sea libre de esas ataduras.
Ejemplo. Si un hombre tuvo padres perfeccionistas, conservará
la tendencia al perfeccionamiento en todo lo que haga. Aunque las cosas
estén bien hechas, él siempre tenderá a perfeccionarlas
más, y esto le causará tensiones, dejándole un
profundo sentimiento de imperfección.
Por medio de la oración, el Señor le sanará
de esta conducta compulsiva hacia el perfeccionismo exagerado.
De la misma manera sucederá con los otros recuerdos
dolorosos de la niñez como son los padres "severos", "poco amorosos",
"posesivos", "tolerantes", "hipocondríacos", etc.
(Padre De Grandis.)
Si te puede servir en tu ministerio, te presento la
ORACION DE SANACIÓN DE RECUERDOS, del P. Emiliano Tardif.
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