INTRODUCCIÓN

En medio de un mundo que cree que la felicidad se encuentra en el poder, la belleza, el poseer toda clase de bienes alcanzables e inalcanzables, en donde todo sufrimiento, dolor y dificultades son el obstáculo para poder ser felices creemos que será  de mucha utilidad y  aportará claridad  a la luz de la Palabra de Dios, invitarlos a buscar el camino que nos lleva del lamento a la libertad interior.Los Temas que se irán desarrollando te irán dando la luz necesaria para encontrar la respuesta y la solución a tus problemas, de una manera práctica y reflexiva.

Para ello, te presentamos y compiamos (con el permiso del Editor y del autor) el libro VIVIR EN PAZ del Padre Víctor M. Fernández. Fue editado en Madrid por la editorial San Pablo, el año 2001. Teléfono: 917.987.373. E- mail: ventas@sanpablo-ssp.es A esta dirección te podrás dirigir si quieres compra el libro.

Víctor Manuel Fernández nació en Alcira, en el departamento de Córdoba (Argentina). Es licenciado en Teología bíblica por la Universidad Gre­goriana y doctor en Teología por la Universidad Católica Argentina (UCA). en Buenos Aires. Es profesor de Teología moral y de Ecumenismo en la Facultad de Teología de la UCA y rector del Seminario Jesús Buen Pastor de Río Cuarto. en cuyo centro imparte también clases de Hermenéutica. Asiduo conferenciante y colaborador en las principales revistas especia­lizadas de Argentina, ha publicado varias obras de teología tanto en Ar­gentina como en Colombia, México o Brasil. En España ha publicado Ac­tividad. espiritualidad y descanso, editada en SAN PABLO.

Como creemos que Vivir en Paz no es un libro únicamente para leerlo, sino que es necesario reflexionarlo e ir poniendo en práctica los ejercicios que se proponen para conseguir los frutos que se desean, nosotros, cada semana, iremos trascribiendo una parte. A partir de ahora, todo dependerá del interés de cada persona. Nosotros pedimos al Espíritu Santo para que ilumine las mentes, fortalezca la voluntad, purifique los corazones, para que SU PAZ ESTÉ PRESENTE SIEMPRE EN NUESTRAS VIDAS.

La dirección de la página web.

VIVIR EN PAZ

 DEL LAMENTO A LA LIBERTAD INTERIOR

¿Puede haber una vida que valga la pena en medio de las dificultades?

Sabemos que todos los días hay alguna dificultad grande o pequeña. Por eso el ideal de pasarse un día sin perturbación alguna es una utopía: siempre hay una molestia física, o algún imprevisto, quizá alguien que nos incomoda, un mal recuerdo, o algo que no sale del todo bien, algo que nos duele en la intimidad o en el cuerpo.

La Biblia dice que Dios nos provee de todas las cosas “para que disfrutemos de ellas” (1Tim 6.17). eso significa que Dios nos quiere felices; él quiere que nosotros disfrutemos de la vida. Por lo tanto, estamos llamados a encontrar alegría en las cosas buenas de la existencia, en los pequeños placeres cotidianos, en lo que Dios nos quiera regalar para que vivamos bien. Pero sucede que en la vida también se hace presente el dolor, también hay molestias y dificultades.

Dice la Biblia que Dios llama al hombre a “comer beber y disfrutar en medio de sus fatigas”, porque “eso también viene de la mano de Dios, pues quien come y bebe lo tiene de Dios” (Qo 2,24-25).

El placer puede y debe ser vivido con un sentido profundamente religioso y no al margen o en contra de la espiritualidad. Ser fieles a Dios también es tratar de practicar la siguiente exhortación  bíblica: “Hijo, trátate bien con lo que tengas...No te prives de pasarte un buen día, no dejes de satisfacer ningún deseo legítimo” ( Si 14,11-14)

¿Pero cómo vivimos esta llamada de Dios a la felicidad cuando nos toca sufrir?

Una persona cansada de los dolores de una enfermedad, por ejemplo, no encuentra en estos textos bíblicos algo que le ayude a vivir y más bien puede pensar que Dios se está burlando de su situación.

Lo mismo vale para una esposa abandonada o para alguien que acaba de  fracasar en un proyecto largamente acariciado. Sin olvidar algunas cosas más pequeñas pero que también tienen el raro poder de quitarnos la paz.

Además la Biblia nos invita a vivir el momento presente y a no preocuparnos por el mañana.(Mt6,34; Sant.4,13-14;Qo 11,10; 12,1-2). ¿Pero cómo vivir el momento cuando lo que tenemos en el presente son preocupaciones y sufrimientos, cuando lo único que nos consuela es tratar de liberarnos de un dolor que nos oprime o esperar que nuestros problemas se resuelvan?. ¿De qué nos sirve esa invitación de la Biblia a vivir el presente si en el presente no está lo que deseamos?

POR ESO NOS PREGUNTAMOS: ¿PUEDE HABER PAZ Y ALEGRÍA EN MEDIO DE LOS SUFRIMIENTOS Y MOLESTIAS DE LA VIDA?

1.- UN SUEÑO VANO

No pienses solamente en otras personas que están pasando por una situación grave. ¿Acaso en tu vida cotidiana no hay siempre alguna molestia que empaña tu alegría?

No sólo los dolores de una enfermedad, sino también las preocupaciones cotidianas, los fracasos, el orgullo herido, las pequeñas desilusiones, los cansancios, la aflicción por los problemas de nuestros seres queridos, un corazón insatisfecho, las cosas que se rompen o se

pierden, hechos que despiertan temor, y todas las variadas molestias que alteran tu dulce paz o debilitan tu entusiasmo.

De hecho, el libro de Qohélet, que nos invita a disfrutar los pequeños placeres cotidianos, nos propone que disfrutemos lo que Dios nos regala “en medio de las angustias o preocupaciones”. (Qo 2,24; 3,13; 5,17; 8,15).

Sabemos que los límites, temores, imprevistos, cansancios, dolores o sensaciones negativas, son parte de nuestra vida, lo aceptemos o no. A veces logramos liberarnos de algo, solucionarnos un problema o una molestia, pero pronto aparece otra cosa que no nos deja vivir del todo felices.

Entonces, ¿no será mejor aprender a convivir con esos límites, dejar de mirarlos como enemigos mortales y asumirlos en la experiencia cotidiana?.

Esa es una gran sabiduría, quizá la más alta sabiduría de los caminantes por esta tierra. Y es posible alcanzar tanta altura.

Pero sobre todo hoy, en las posmodernidad, y más aún en los países y ciudades de buen nivel de vida, los límites, el dolor o los imprevistos son tema prohibido; sólo pensar en estas molestias se torna insoportable.

Las posibilidades económicas de gozo y seguridad parecen crear un ilusión de poder liberarse de todo obstáculo y de alcanzar un estado de seres celestiales, plenos, pero sin tener que abandonar esta tierra.

En definitiva no es más que la pretensión de volver al seno materno, el sueño imposible de detener el tiempo, el anhelo infantil de convertirse en un ser intocable. (1)

2.- OBSESIÓN

Algunas personas desgastan sus energías luchando para liberarse de todas las incomodidades, para alcanzar una vida sin molestias de ningún tipo. ¿Será que vale la pena vivir “`PREOCUPADOS” por alcanzar eso, que en realidad es imposible en esta vida?

La sociedad de consumo explota esta ilusión, porque propone al mercado como abastecedor de todo lo que podría permitirnos alcanzar ese sueño.

A causa de esta misma ilusión, algunos viven rebeldes contra Dios y contra la vida, porque la tranquilidad dura poco, siempre aparece algún dolor, molestia o problema que no estaba en sus planes, el mercado no lo resuelve, y por esa rebeldía interior se enferman, se vuelven tristes, quejosos e insatisfechos. Mientras los seres más simples, con los mismos problemas siguen adelante con entusiasmo.

Otras personas viven leyendo libros sobre la salud consultando especialistas, o planificando el futuro para evitar problemas que puedan aparecer, porque se han convencido de que todo depende de ellos.

Y algunos viven así porque dicen que Dios no tiene nada que ver con el sufrimiento, no lo quiere de ninguna manera, y tampoco quiere intervenir para liberarnos; la felicidad depende exclusivamente de nosotros. Por lo tanto, piensan que sólo incumbe a cada uno evitar el dolor sabiendo usar la ciencia, la técnica y las capacidades mentales. Y esperan que un día la ciencia acabe con  todos  los problemas  de la humanidad para que sus hijos o sus nietos vivan un cielo en la tierra.

Pero no podemos ignorar que, mientras el progreso ha permitido el dominio sobre algunas enfermedades graves (tuberculosis, sarampión, sífilis, malaria, etc,), por otra parte el estilo de vida moderno ha provocado el crecimiento de otras enfermedades y la aparición de  nuevas causas de enfermedad y de muerte (estrés, depresiones, tumores, anorexia, enfermedades cardíacas, alergias, accidentes de tráfico, drogadicción, variadas formas de violencia, etc). (2)

Por otra parte, la ilusión de que el progreso permita algún día superar todas las causas de sufrimiento no le da un sentido a nuestro dolor actual, cuando no podemos encontrar aquí y ahora una solución para acabar con él.

3. - ESTA PROPUESTA.

¿Estás sufriendo por algo y te parece que no hay manera de superar esa angustia?

¿Te rebelan los sufrimientos?

¿O te da miedo perder el estado de bienestar que pudiste alcanzar en este momento?

¿Te parece importante aprender a vivir con sabiduría en medio de las dificultades y molestias cotidianas de la vida, esas que son inevitables?. Entonces el libro que tienes en tus manos está escrito para tratar de ayudarte.

Esta obra tiene tres partes:

La primera parte es la más práctica del libro, y responde más directamente a la pregunta que nos hicimos antes: ¿Puede haber alegría en medio de los problemas y las molestias? ¿Puede uno vivir en paz y en gozo en medio de un sufrimiento que se prolonga? Veremos de qué maneras concretas eso es realmente posible.

Para ello propondré quince itinerarios prácticos que no sólo nos ayuden a dar un sentido a nuestros sufrimientos, sino también a mitigarlos y a debilitar sus efectos negativos. Junto con cada reflexión ofreceré un «camino personal», es decir, un ejercicio práctico que ayude a aplicar lo reflexionado para alcanzar una liberación personal.

En la segunda parte, más teológica, plantearemos otra pregunta que es clave, porque de la respuesta dependerá la manera como nos situemos ante el dolor y los límites de nuestra vida. La cuestión es si Dios quiere de alguna manera el sufrimiento, ya que sobre este tema suelen oírse respuestas muy variadas, contradictorias entre sí. En el fondo es preguntarnos si Dios tiene algo que ver con nuestros sufrimientos y nuestros problemas, o si todo ese mundo del dolor está al margen de los planes divinos.

En la tercera parte nos detendremos más ampliamente a considerar la rebeldía contra Dios que «sentimos» cuando experimentamos algún límite o molestia, sobre todo cuando es un sufrimiento largo y repetido. ¿Cómo liberarnos de esa rebeldía? ¿y esa rebeldía no tendrá también algún sentido? Si nuestra amistad con Dios se ha bloqueado por el descontento ante las dificultades, y así hemos enfermado la dimensión religiosa de nuestro corazón, ¿cómo recuperar esa gozosa amistad con Dios que se dañó por las dificultades de la vida? Hay un camino.

NOTAS:

(1) L. Cencillo. Última pregunta. Paradojas de la madurez y el poder. Sígueme, Salamanca 1981, 50.

(2) A. Pancrazzi. Girasoles junto a sauces: en diálogo con los enfermos. Sal terrae, Santander, 2000, 30-33.