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HACIA EL GOZO Y LA PAZ EN MEDIO DE LAS MOLESTIAS
El miedo anticipa el dolor y los problemas,
nos hace más sensibles ante las molestias. Y cuando los problemas
llegan, sufrimos más todavía a causa de esa resistencia
anticipada. Pero podríamos evitar ese dolor
innecesario que nuestra propia mente le añade a las dificultades
de la vida. "A veces podemos sentirnos descontentos por varios motivos, pero en el fondo seguimos siendo felices...Tendemos a creer que cuando sufrimos no podemos ser felices, pero en la vida de una persona centrada en Dios, el sufrimiento y la alegría pueden coexistir...Con frecuencia un gran dolor y una gran alegría forman parte de una misma experiencia". (2) Es cierto que hay que distinguir el placer de la alegría; porque una obsesión por el placer es enemiga de cualquier interferencia y de cualquier perturbación que se presente. Pero cuando en lugar del placer lo que nos domina es la alegría, ese gozo puede convivir con las molestias de la vida. "El placer es patrimonio de la cosas fáciles, de aquellas que no son demasiado costosas. La alegría es más íntima, puede acompañar al esfuerzo, al trabajo, e incluso al sufrimiento, cuando surgen obstáculos." (3) Hay que superar la oposición entre vida y dolor como si los momentos de sufrimiento no fueran vida. Es un engaño malsano identificar completamente la vida con el placer y la comodidad, olvidando que a veces los momentos más intensos de nuestra vida se producen precisamente en épocas de dificultad. "Esto es vida, eso aprendí.
Tu vida es toda tu vida. El beso aquel, y esta tarde que se esparce
sobre mí en la cama de un sanatorio. También esto es vida.
Es parte de tu ser, me dije, como el paseo aquel por el bosque de los
arrayanes, que tanto te estremeció. ....Aprendí que la
vida es toda la vida, y no aquello que elegimos, lo bonito y exultante,
considerando lo demás como desperdicio. Debemos reeducarnos,
si no queremos seguir contando años en estructuras ficticias
del bien de la primavera y del mal del invierno. Aprendí a redimensionar
los valores y a entender que el llamado sufrimiento es tan vida como
la amapola, como la abeja" (4) Ahora desarrollaremos quince maneras variadas para aprender a convivir con las dificultades. O para que cada uno pueda elegir las sugerencias que más le ayuden en este momento y así pueda hacer un camino para vivir con intensidad en medio de las dificultades y las molestias que le toque enfrentar en esta etapa de su vida. Antes de presentarte esto quince caminos, te pido que trates de precisar cuales son las angustias que quisieras mitigar o sanar, cuales son las molestias que te quitan la paz, o que no te permiten disfrutar de tu vida últimamente. Sería bueno que hicieras una lista de esas molestias. Al escribirlas te obligas a precisar mejor lo que te perturba. No enumeres sólo los problemas (discusiones, dolores físicos, dificultades en el trabajo, fracasos ) sino también lo que sientes frente a esos problemas, lo que cada uno de esos problemas te hacen experimentar en tu interior. Y no te quedes en los síntomas. Trata de llegar a la raíz de tu perturbación, a la causa más profunda que `provoca los síntomas molestos. En este trabajo no te juzgues a ti mismo,
ni creas que tendrás que resolver inmediatamente lo que descubras.
Simplemente ten el coraje de mirarte serenamente tal cual estás,
sabiendo que, a partir de ese reconocimiento sincero, poco a poco será
posible salir adelante y alcanzar una vida mejor.
Hay que reconocer que siempre, en medio
del dolor Dios nos ofrece algún consuelo. Si leemos Lc. 22,42-43
veremos que Jesús sufría de tal manera que le pedía
al Padre que, si fuera posible, lo liberara de su amargo sufrimiento.
Pero como respuesta se dice allí que "apareció un
ángel venido del cielo que lo confortaba". Es decir, Dios
usa algún instrumento, encuentra alguna manera de ofrecernos
un alivio interior, nos manda algún consuelo que nos permita
sobrellevar los momentos difíciles.(5) Puede suceder que una persona nunca reciba tanto cariño y tanta atención como en medio de una enfermedad. Hay gente que se enferma gravemente, y quiere morir por falta de amor pero el cariño que recibe en su internación, decide seguir viviendo y empieza una etapa de "resurrección". (6) Por otra parte, en medio del dolor, Dios
nos puede presentar alguna persona que tenga la misma dificultad que
nosotros, o quizá otra peor, pero que posee la sabiduría
para sobrellevarla con serenidad, sin perturbarse, sin perder la alegría.
El encuentro con ese tipo de personas nos lleva a preguntarnos. "Si
esta persona puede sobrellevar lo que le pasa con tanta serenidad y
normalidad, ¿por qué no yo?.
Dios seguramente te manda "ángeles" todos los días, para que no te sientas tan solo, para que la vida no te pese tanto, y te los enviará cada vez que tengas que sufrir, Pero es necesario mirar con otros ojos para saber descubrirlos. Si repasas la semana pasada, y la miras con ojos positivos, ciertamente podrás descubrir que algunas personas te han tratado bien, que algunas cosas que has visto, una canción que escuchaste, algunas sensaciones buenas que se cruzaron por tu interior han sido esos ángeles que intentaron iluminar tus ojos en medio de tus preocupaciones y aburrimientos. Pero
quizá no los valoraste, te parecieron poca cosa y no le diste
la importancia que tenían. Si Ahora intentas
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