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Las razones de un "no" a la adopción por homosexuales por Aquilino Polaino Lorente Como consecuencia del linchamiento irracional de los media del sistema que transmiten la consignas del "lobby gay" y las cobardías de quienes se acomplejan ante las acometidas de los mismos se impide que el público en general pueda conocer las razones científicas que hacen rechazable para el equilibrio psicológico de los niños su adopción por homosexuales . Un breve esquema de las mismas es apuntado por uno de los máximos especialistas en el tema, miembro del Consejo Asesor Adopción y homosexualidad es una cuestión de aristas vivas que está suscitando una fuerte polémica. Ante estos temas polémicos, los científicos y profesionales debieran abstenerse de entrar en la discusión, y limitarse a exponer -a quienes quieran oírles- las conclusiones científicas disponibles sobre el particular. A continuación se exponen, de forma muy sucinta, las razones científicas y rigurosas en que se fundamenta ese "no" a la adopción por parejas de homosexuales. Los datos que se mencionan a continuación no están tomados al azar de uno o varios artículos, más o menos científicos, publicados sobre el particular. Son datos que proceden de lo que se conoce con el término de un metanálisis, es decir, de revisiones cuidadas, críticas y sistemáticas de la mayoría de los trabajos publicados en la literatura mundial sobre este tema y de acuerdo con criterios rigurosos acerca de la salud psíquica de los niños adoptados por parejas de homosexuales. Trastornos Los principales riesgos que corren los niños adoptados por parejas homosexuales son los siguientes: trastornos en la identidad sexual, mayor incidencia de comportamientos homosexuales al llegar a la adolescencia -hasta siete veces más que los niños que viven con sus padres biológicos en familias intactas-, una tendencia significativamente mayor a la confusión y promiscuidad sexual, trastornos de conducta, depresión, comportamientos agresivos, ansiedad, hiperactividad e insomnio. El vínculo afectivo que establecen con los "padres" adoptivos -técnicamente se conoce como apego afectivo- es mucho más frágil en estos niños por estar expuesto a la versatilidad y otras características que se dan con mayor frecuencia entre sus "padres". En efecto, hoy se sabe que los conflictos y comportamientos violentos son dos o tres veces más frecuentes entre las parejas homosexuales que en las parejas heterosexuales; la duración media del vínculo entre las personas homosexuales no suele ser superior a tres años; los cambios de compañero/a son muy frecuentes, lo que aumenta la inestabilidad afectiva de los hijos adoptados; la promiscuidad sexual es mucho mayor que entre las parejas heterosexuales, así como la ruptura de relaciones entre ellos/as. Psicopatologías En el perfil psicológico de la personalidad homosexual se observa una mayor incidencia de rasgos psicopatológicos (egocentrismo, autocompasión, inmadurez afectiva, celotipias, infidelidades, etc.), lo que en modo alguno contribuye al desarrollo armónico de la personalidad del niño adoptado expuesto y en interacción con esos modelos de conducta. Desde la perspectiva de la salud psíquica, las conclusiones obtenidas ponen de manifiesto que en las parejas homosexuales es significativamente mayor la incidencia de trastornos psíquicos (especialmente, la depresión, la ansiedad, la adicción a las drogas, y el trastorno obsesivo-compulsivo) y el SIDA, y menor sus expectativas en años de vida. Factores de riesgo El niño tiene necesidad del padre y de la madre para identificarse con la persona de su mismo género y para aprender también el respeto, afecto y complementariedad que la persona del otro género le debe proporcionar. El afecto que recibe del padre y de la madre -que es de diversa índole- y la vinculación resultantes de esa relación son imprescindibles para fundar su identidad personal. El niño tiene derecho a desarrollar
su identidad y a que madure su afectividad, observando el vínculo
-afectivo, cognitivo y personal- que se establece en las relaciones entre
el padre y la madre. Esta relación constituye la urdimbre donde
se acuna y consolida la madurez de su futura afectividad. Socialización El niño que sólo convive
con los "padres" homosexuales adoptivos suele sufrir un déficit
en su socialización -al no interiorizar el genuino espíritu
de familia que hunde sus raíces en la comunidad entre un hombre
y una mujer-, además de un empobrecimiento en su autoestima, por
haber sido estructurada de forma incompleta ,al relacionarse con figuras
parentales de un mismo y único sexo. El niño tiene derecho, además, a ser protegido contra esa patología adicional que deriva de su exposición a los factores de riesgo, a que ya se ha aludido, derivados del comportamiento de sus "padres" adoptivos. En el niño que sea adoptado por homosexuales no se satisfarían los criterios que definen la adopción, por lo que propiamente se incurriría en una adopción sin adopción, en una ficción jurídica. El fin de la adopción es la protección
del menor desvalido y no la satisfacción de los adultos/as, que
no pueden engendrar descendencia alguna. De otra parte, como se sostiene
en el viejo principio jurídico, adoptio imitat naturam, la adopción
debe imitar la naturaleza. Se trata de la naturaleza de la familia constituida
por el padre y la madre adoptantes, con unas relaciones estables, de manera
que se facilite el crecimiento y desarrollo de la persona adoptada. |