"VENID
BENDITOS DE MI PADRE... PORQUE ERA FORASTERO Y ME ACOGISTE." (Mt.25,
35)
LA CASA MAGNÍFICAT,
TIENE UN ENCUENTRO DE ACOGIDA A INMIGRANTES, TODOS LOS SEGUNDOS
SÁBADOS DE CADA MES.
En estos encuentros se celebra la
Eucaristía o la Liturgia de la Palabra.Se comparten inquietudes
del colectivo. Se presentan platos típicos de cada país.
Además, en forma normal, se
les invita a los diversos actos que se realizan en la Casa, a
parte de atenderles en sus necesidades espirituales y también
materiales, si se puede.
¿Qué es
lo que nos lleva a ello?
Siguiendo las pautas de evangelización
de Juan Pablo II, en que indica a los católicos que deben
trabajar con los medios actuales, y así nos dice que "la
nueva evangelización debe ser nueva en sus métodos,
nueva en sus formas y nueva en los medios", nuestra Comunidad
trata de hacerse eco de dichas palabras.
Por otro lado, el evangelio nos
dice: "Venid benditos
de mi Padre..., porque era forastero y me acogiste."
Y esto es un mandato de amor del mismo Jesús.
Y como somos Iglesia, debemos estar
abiertos a la realidad del siglo XXI, y una de las realidades
actuales es el éxodo masivo de hermanos que van llegando
al viejo mundo.
La historia se repite, pero a la
inversa. América fue en su momento quien abrió los
brazos para acoger al "tano" (italiano) y al "gallego" (español),
y hoy debemos ser nosotros quienes abramos el corazón a
muchos hijos y nietos de aquella generación.
Y la Comunidad de Siervos de Cristo
Vivo, viendo la necesidad de hermanos que llegan a una sociedad
desconocida y diferente, y que se enfrentan muchas veces a la
soledad, y por otro lado pueden sentirse desorientados en la parte
espiritual, quiere, por ello, brindarles la acogida de saberlos
y sentirlos hermanos en Cristo, y comunicarles nuestro cariño
y nuestro apoyo espiritual en la oración carismática.